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Con esta tía termino de re-editar una parte de los recuerdos de mis tías fantásticas. Quedan algunas Lucía, Nelly, Nelba y las postizas -que aqui hay miles de historias -j ré-.

Tía “X”

Es la Tía X quien marca en mi pasado, la aparición del escondite y la salsa, el intercambio sensual y atolondrado de los hombres que le disputan su aliento.

Nunca pude descubrir si su juego era de reina o tan solo de descuido. Lo vital le podía, y a pesar que sentía su fuerza intelectual y su pasión por formarse, su atrevimiento solicito con el mundo masculino me desconcertaba.

Era de estatura mediana, de mirada inquisidora y sensual. Viva e intensa, que hasta hoy  –con más de 82 años… disfruta la plenitud del amor. Cargada de alegría, era de aquellas con capacidad de subirse a una mesa y bailar o vestirse de fantasma.

El sentido del ridículo le suponía fuera de su alma: cierta vez al pasar frente a la iglesia del pueblo, le dije sin más afán que la interrogación: “¿Por qué tiene una  grieta  tan ancha en la entrada?”. “Eso es debido a que un día la visite –respondió”. Y así estuvo durante años aquella inmensa raya que colgaba por el medio poniendo en mi imaginación multitud de extrañas maquinaciones, tales como:

…Ella paso y la grieta se abrió como en el Nilo al escapar los judíos de Egipto; o… ella salió y la grieta fue un estornudo salvaje ante tamaño ahogo que mi Tía le produjo; o… la grieta se abrió cual estimulo de la pelvis que la señora iglesia daba a sus fieles.

Pero debo confesar que multitud de años fui cambiando el sueño sin más acomodo que la sal daba a mis sentidos. Hasta que un día, una de mis abuelas, Domenica,  –me dijo al oído, con voz suave (detrás del vidrio de la ventana que da a la calle convendremos, se ven muchos sueños y mentiras) y fué una observación tranquila y paciente referida a la presencia de los juegos de la calle y sus intereses. Solo escuche –“sale con otro”. En esa época de moral provinciana y seca, a mis 8 años parecía un esquema insensato. ¿Cómo era posible descubrir un envite tierno y pasajero? Pues ¡existía!, era parte de la paciencia provinciana, del mundo subterráneo que tejen las miradas y los roces. Ese día imagine a cuenta de los años sucesivos, un mundo de silencios y amaneramientos, de labios y sales apretujados, en personas que se aman o se desean pero que muestran una distancia formal. Tal vez nací como escritor al ver que dos mundos separados e unidos podían ser interpretados detrás del cristal, produciendo chispas en los acercamientos y nostalgia en la ausencia. Y ver que el observador ¡podía unirles!

En la mirada austera desde la ventana aún me faltaba encontrar el siguiente camino. Años más tarde pude explicarlo en una prosa, rápida pero cargada de pasión y equívocos.

Silencio en la tarde calurosa y rígida.

Nadie contestara al timbre

Están solos y muertos. De fatiga

De deseo,

De aserrín húmedo de lluvia (1)

Notas:

(1)Los genes de Mingo (poesía) Juan re-crivello.  Libro aún no editado.

 

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