the pizza
Web The Pizza Portada Gigliola Siragusa

No es mi propósito aumentar la inflación de títulos y ediciones que hay en el mercado, pero les invito a saborear The Pizza, artículos difíciles, de un talibán en años de talibanes y con Trump a un paso de ser presidente.

The Pizza sale el sábado  11 de junio, como siempre lo pondré gratis y sorprenderé a 300 amigos  con una invitación para bajarlo gratis –j re-

¿Somos emocionales?

La escarcha del lago estaba allí. Sabíamos de ella. Un día partimos con un golpe su apretado traje. La sorpresa nos produjo asombro y alumbro nuevos caminos.

Nos estamos volviendo emocionales, desde el siglo XIX que fue el cenit de este pecado de la razón, poco a poco vamos avanzando en está manteca de agua, sal y leche. Hasta hace poco los inteligentes eran seres despiertos y afectados por un castillo de banalidades en las cuales algunos acertaban, y otros disparaban descubrimiento que al poco tiempo nos hundíamos en un atraso moral. Daré un ejemplo, la energía nuclear, el hongo como arma atómica. Sus mentores –entre los que me encuentro, han discutido y polemizado, han dicho que esto es la modernidad y han permitido que la humanidad se dopara de más consumo de energía, cuando, tantos esfuerzos podrían haber sido puestos en el camino del ahorro, del consumo moderado. Pero es más fácil moverse en la esfera de la abundancia que en la reducción y esto nos ha perdido. La recuperación de la inteligencia emocional quizás nos acerca a la austeridad, a considerar que una fuente inagotable de saber puede procrear un monstruo o varios.

¿Cómo descubrir si asistimos a un nuevo encierro ideológico o una media verdad?

Las emociones complejas y hábiles han estado sujetas al poder, del Estado (ver Hitler o Mao), de la Iglesia (con sus verdades unidas al miedo y el castigo y sus grandes maestros Los Borgia); a la toxicidad de relaciones familiares sin posibilidad de revancha amorosa (por ejemplo no estaba permitido el divorcio). Una vez pasada una parte de esta etapa, unos humanos comienzan a volver a Nietzsche quien decía que el verdadero individuo es aquel que ha destruido su Dios interior y le ha reemplazado por un ser activo y creador de valor.

De estas sucesivas experiencias, en la cual, los individuos nos encontramos con una cierta distancia de pecados anteriores, de errores. Nos hemos apartado del clan y sus servidumbres, hemos renunciado a la guerra en algunas zonas del planeta y argumentamos respecto al egoísmo individual que nos alaba en cada minuto.

¿Son nuevos tótems? O, este futuro que entrevemos es mejor que el Gulag; o que el fango de una carretera donde caminamos armados hasta los dientes, para defender la Nación, en una guerra absurda y estúpida. O, es mejor que la misa del domingo con cantos y expiaciones y luego el sexo de la siesta impúdico pero prohibido.

Ante nuevas situaciones, nuevos caminos. Y algún dejo de cansancio.

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