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Amigos: Hay preparados 3 capítulos más ¿sabrosos? -j re-

Wert entro en la sede de la Policía autonómica –los Mossos-; ya conocía este camino, cada tanto le llamaban sus superiores por algo que rozaba la legalidad, o que si le debían un favor pero por ello le pedían otro, o que tenían un colega y lo querían introducir en el escalafón, en suma el ruido de la burocracia y la política juntos. Se detuvo ante una puerta inmensa, el edificio era antiguo pero se habían gastado la pasta en su remodelación. La secretaria, una morena esponjosa pero funcionaria desde hace 10 años le sugirió que quien le esperaba era el Jefe de los Mossos, a quien le nombraba el Conseller de Interior. Ya le conocía a su superior directo, un nacionalista que pegaba manguerasos a los manifestantes cuando eran okupas. Al abrirse la puerta, en una sala diáfana, al fondo pudo ver al Jefe y una mujer vestida de policía, con varias condecoraciones –ahora las llevaban al estilo americano, unos sencillos grabados en la guerrera lateral. A medida que se acercaba descubrió que la conocía. Era la estrella ascendente, joven, muy guapa, o como mínimo vistosa, hábil al comunicar, y obsesiva en las leyes. Los tres se sentaron en una mesa redonda. Sus dos interlocutores sonrieron, el sonrío, los tres sonrieron. M. Lancioni fue directo, la presento describiendo sus servicios, su tenacidad, su forma de actuar con las leyes –un capitulo que iba directo a su mentón, por su estilo personalista, desequilibrado y volcado en la acción al borde del reglamento. Luego solo dijo tres palabras:

_Sera su sucesora. Wert trago saliva, venía a la rutina y su vida cambiaba. ¿Qué le parece la idea? –pregunto el Jefe.

_Bien. Dentro de él pasaron miles de recuerdos de los años duros. Pero ¿a cuento de que enviaban a la más eficiente al distrito de Gracia? El corazón de Barcelona, donde se cocían pocos crímenes, pocos robos, pocas historias, pero donde vivían los okupas más belicosos de la ciudad. ¡Se aburrirá o hay gato encerrado! –pensó. Y el jefe continuó.

_Pero antes quiero que investigue este asesinato: “el de los cuchillos” como ya le llama la prensa junto con ella –y miro a quien se sentaba entre ambos. En los próximos meses espero que trabajen juntos, que conozca la Comisaria, que fusionaremos con otros tres distritos. Ahora se veía el fondo del tema, la enviaban a una macro-comisaria para dar algún salto después. Un silencio cubrió sus pensamientos y Wert intentaba no incluirles en la charla, pero dirigir una macro-comisaria no era juego de niños. ¿Y para él? ¿Qué tramaban? Su jubilación o un puesto de chupatintas era lo más probable. El Jefe retomó: Y… como no hay dos sin tres, cuando acaben la fusión y descubran al asesino, Ud. ocupara mi puesto -y sonrío. Wert esta vez ni respiro, solo preguntaría:

_ ¿Jefe de los Mossos?

_Si

_Es un cargo político –dejo salir suavemente Wert pero dando a entender que no se vendía ni prestaba a manejos

_El sistema de ascenso cambiará, lo ha diseñado Esquerra republicana y la CUP, -luego agrego- Ud. será el primero que será nombrado por combinación de puntos, hoja de servicios y algo de política. Tendremos un Jefe por primera vez profesional.

_ ¿Y si no acepto?

_Le jubilamos hasta que cumpla los 65. Pero para Ud. es un gran paso, por ahora no tendrá grandes cambios hasta que acabe la fusión y el caso del asesinato.

_ ¿Por qué tienen tanto interés en un caso que está casi sin fuelle?

_Intuimos que el escritor de derechas y antinacionalista J Re la va a liar. Wert respiro, la Inspectora suspiro. Pasados unos segundos, la Inspectora Ma. Rawson hablo por primera vez, voz suave, rapidez al pronunciar las eses y un acento que no descubría de donde venía.

_Para mí es un placer trabajar con Wert, no hubiera imaginado hasta ayer que todo daría un giro tan rápido. Wert le miró y sonrió. Y dijo ya despachándose de toda hipocresía: “Y Ud. me sustituirá  como Jefa de los Mossos”. Ella sonrío. Lo implícito aparecía en esa carrera de rivalidades y apoyos tácitos. Wert se sentía incómodo, la pinza por primera vez le rodeaba. Luego Lancioni dijo:

_Bueno, veo que estamos de acuerdo. Wert y Ma Rawson salieron a la calle, en la acera mientras se dirigían al coche policial, ella se giró. Los ojos verdes eran muy claros. Wert se olio una trampa después de casi cinco años de vivir divorciado.

_Tengo una idea sobre el Caso. Y dijo: el asesino fue muerto por alguien muy caliente.

_ ¿En que se basa?

_Marta casi no ha hablado y su silencio es una forma de decirnos: ¡no podéis conmigo!

Montaron en el coche, por primera vez el no conducía, y las piernas rosadas de un vello suave y rubio le distraían, pero intuyo que iban a casa de Marta. La ciudad estaba en su cenit, mediodía, aceras llenas de vendedores, japos echando fotos, damas gruesas y tacón subido para ocultar las nalgas entubadas en faldas a la moda y una tormenta que amenazaba descargar a la hora de la siesta. La Inspectora Ma Rawson dijo:

We will catch her!        

 

Continuará mañana, con el 08

Nota:

Asesor en inglés Salvador Villar

 

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