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Amigos, Ana Fernández & j re crivello se despiden de Ma Rawson y Wert. Creo que varios nos hemos enamorados de esta Inspectora. ¡Oh Ma. Rawson nos has cautivado! -j re.

-15- ¿Qué hacía A Reinz en su casa esa noche?

by j re crivello

Ma Rawson trajo en un coche patrulla a Marta Foss, al bajarse una nube de periodistas les esperaba. El juez Olmo ya había cantado. La llevaron a la sala de interrogatorio, allí estaba su abogado. Ma Rawson puso lentamente como sopesando lo que diría las imágenes de A Reinz congelado y troceado en hilera y señalo:

_ ¿Qué hacía A. Reinz en su casa?

_Mi clienta no contestará – dijo el abogado. Wert intervino:

_Está detenida por ser sospechosa de asesinato, el juez no le fijará fianza y será encerrada en la cárcel de Wad Ras con todas las que Ud. conoce viven allí. Ellas están deseando de recibir una visita de una Sra. de la alta burguesía.

_ ¡No por Dios! –exclamó Marta.

_ ¿Qué hacía A. Reinz en su casa esa tarde noche? –insistió Wert.

_ ¿Si mi clienta confiesa y colabora le reducirán la pena? –preguntó el abogado. Wert salió fuera un momento y consulto con el fiscal. Al regresar asintió y Marta comenzó a relatar lo que verdaderamente había ocurrido esa noche:

_Esa tarde-noche mi amiga A Fer nos dejó en la entrada de mi casa. Íbamos j re y yo bebidos. Llegamos a la cocina y en un juego de seducción imite como si le amenazaba con el cuchillo, con tan mala suerte que se le clavo al ser empujado por alguien que salto desde atrás. Cual sería mi sorpresa al ver a A. Renz quien llevaba otro cuchillo e intentaba asesinarme. En el forcejeo, mientras el escritor caía al suelo: ¡le maté! El cuchillo que él llevaba se giró clavándose en su corazón. Azorada me di cuenta que tenía dos muertos. Acerqué mi boca a la nariz del escritor y respiraba, luego a Reinz y estaba muerto. Decidí trasladar a Reinz hasta el lavabo del cuarto de pánico. Al regresar el escritor había desaparecido.

_ ¿Y Ud. decidió montar la historia de un solo muerto? –preguntó la Rawson

_Sí

_ ¿Cómo se deshizo del cadáver? –pregunta Ma Rawson. Limpié todo, sabía que nadie conocía de la existencia de la habitación, como ustedes saben las casas modernas la tienen con el fin de evitar secuestros y dentro aparte del lavabo, hay una cama y comida para varios días. Al día siguiente cuando ya se marchó la policía, lo trocee con una sierra eléctrica y congelé en el frízer. Pasados unos días compre un frízer para la casa de campo en Wallapop y con mi carrito de la compra cada tanto iba al Lidl, compraba y luego pasaba por casa y agregaba en el fondo una parte del cuerpo…

_ ¿Cómo un pollo congelado? –dijo Ma.

_Igual. Después ponía encima las cervezas del fin de semana. Inclusive organice tres fiestas para poder llevar todo más rápido.

_ ¿Por qué no denuncio el hecho? -Preguntó Wert.

_ ¡Un escándalo! Soy parte de la burguesía. Mi padre me enseñó a dar ejemplo.

_ ¿Ud. sabía que su hermana y A. Reinz planeaban asesinarla? –dijo la Rawson. Ella sorprendida cuchicheo con su abogado, luego insinúo que solicitaría una reducción de condena pues ella temía por su vida. Ma Rawson estalló:

_Me dice que una persona fría y que se controla hasta trocear, congelar, hacer fiestas en la casa, pasar por el super y… hasta seguro que invitar a su hermana a ellas, lo único que desea es… ¡quedarse con todo!

_ ¡Opiniones! -Exclamó el abogado.

_ ¿Por qué flirteaba con el escritor? –pregunto Wert

_Fue una apuesta con mi amiga A. Fer.

_ ¿Cómo se llevaba con su futuro cuñado?

_Casi no teníamos relación. ¡Era un estúpido! Un ambicioso que quería la fortuna de mi hermana Blanca. Wert y Ma Rawson salieron fuera para recapitular. Ma Rawson valoro que tenían el asesino, su declaración, el cuerpo y un caso cerrado. Para Wert ya era un problema del juez encerrarla 10 o 20 años y la sociedad aceptar que una buena familia estaba podrida. Volvieron a entrar y en una hora firmaron el escrito, en el cual, Marta Foss aceptaba su culpabilidad con el eximente de “asesinato en 2do grado en defensa propia”

Ma Rawson al marcharse todos entro en el despacho de Wert y se sentó balanceando sus piernas en el escritorio. Wert hizo lo mismo situándose a su lado. Sus manos apoyadas en el escritorio se rozaron.

_He pedido dos meses de vacaciones.  –Dijo Wert-, mirándole de lado para agregar: ¿Te quedas en comisaria? Ma Rawson sin dudarlo cambio la pregunta:

_ ¿Nos vamos a África? Wert asintió. Un beso de ambos disparó los aplausos de la sala de casi 100 metros. Solo dos tahúres aplaudían más fuerte que los polis, intuían que en el barrio de Gracia tendrían pista libre.

#Pista Libre.

 

Dos días después

_ ¿Este es tu piso? –preguntó Ma Rawson

_Si. Un piso que tenía un comedor de papel a cuadros con una TV en blanco y negro; y “una nevera ¡joder! Llena de tapas de yogures con los datos escritos por detrás con los datos del caso” -exclamo la Rawson con sorna. Y un lavabo con taza de wáter blanco y madera negra; un espejo comido por el óxido. Y… una cama tan dura que la Rawson al desnudarse puso dos mantas debajo de la sabana. Wert reía ante las críticas. “¿Me amas?” –pregunto ella. Wert vio una mujer tan rica y deliciosa, tan sana y llena de vida que intuyo que en África le amaría hasta colgado de los árboles.

_Si –dijo. La Rawson abrió lentamente sus piernas, su vello rubio se erizo. Al fondo las maletas y dos billetes. El despertador sonaría a las 04:00.

 

Tres días después

By Ana Fernandez

Ana llegó a casa agotada. La policía la había estado interrogando durante varios días seguidos, a ella y a Marta. Al final habían descubierto que su amiga mató a Renz en defensa propia mientras este intentaba asesinarla en su propia casa.
Todas las imágenes de la noche del suceso se agolpaban en su cabeza, la cena entre los tres amigos, todo el vino que se tomaron, y el momento en que Marta y Juan Re se bajaron de su coche y entraron en la casa de ella. Y esa imagen del retrovisor que aún le martilleaba en la cabeza. Ahora su amiga estaba detenida por homicidio involuntario y no había vuelto a ver a Juan Re.
Se dio una ducha y después de meterse en la cama con todas las sensaciones aun en su cabeza, se quedó dormida.
A las 7 de la mañana el timbre la despertó.
Cuando abrió la puerta vió a Juan Re con su media sonrisa enmarcada por la barba de varios días. Parecía salido de la resaca de una fiesta tecno.
_ ¿Qué tripa se te ha roto Juan Re?
_Te echaba de menos Anita.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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