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Ya lo sé amigos, soy un escritor difícil. Y no me puedo hacer perdonar. Mother me parió así. Father se perdió con el alcohol. Mis dos abuelas italianas me enseñaron la mirada que construye fantasía y futuro. Con el tiempo me he domesticado, hablo sugiriendo, cuento imaginando que esta galaxia ya no es solo de los monos habladores.

Pero cada vez conecto más con vuestro talento, con vuestra amable tolerancia ante mi lenguaje cargado de ironía y nervio.

Thornton meneó la cabeza.

_No; es maravilloso, y además tremendo. Sabes, a veces me da miedo.

Pág 91, La llamada de lo salvaje, Jack London

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