51a4690766a0936a16470181d163973c

By J re crivello

Preparadas con esmero, hilera tras hilera. En este país las cacerolas tienen tradición. Tenemos cocineros internacionales, nacionales o comarcales. Cada pueblo tiene su comida típica y hasta el señor desabrido con el que me tropiezo -al ir a comprar el periódico- le imagino dueño de una cultura del buen paladar.

Por cierto, ayer me lo encontré nuevamente. Sé que arrastra un pie, y se peina con gomina como al estilo antiguo, luego se echa una manta  en invierno como abrigo, de color gris y disimula sus atrevidas miradas a las jóvenes que ve pasar del Insti. Poco se mas, bueno siempre que Ud. desee aumentar sus informaciones respecto de un vecino, le aconsejo pregunte a la panadera. Hacia allí me dirigí, pero no sabía cómo administrar mi intriga. Un buen comienzo surgió al decir: “ha pasado de moda esa costumbre de los hombres que usan fija pelo”. Ella respondió:

_Yo tengo un cliente que viene muy peinado y con colonia de festival cada mañana.

_ ¿No será uno que arrastra un poco el pie derecho?

_Si –fue su respuesta mientras trazaba una línea imaginaria con su índice en la harina de base de unos panes espigados   “¿Ese es vecino no?” –pregunte.

_Vive en la escalera del frente de su casa -dijo. Su mujer desapareció hace dos años y es muy huraño. Una mañana me confeso que cada lunes visita una prima de 80 años que es soltera y muy rica. Además les lleva unas magdalenas de aros de cebolla que hacemos nosotros –los únicos de la comarca. En sus buenos tiempos fue cocinero. Siempre me cuenta que su comida preferida son los calamares en su salsa. El muy astuto, se pensaría que yo le iba a pedir la receta e ir a su casa. A ese, le gustan las lolitas. Lo he visto en su mirada, es… ¿vio a Berlusconi en la tele? Suave, indecente y lleno de sabor a cruasán. Y se calló. Pague y me lleve el pan, mientras caminaba hacia mi casa vi que venía de frente. Por alguna estúpida razón decidí pararle para pedirle fuego.

_No fumo –respondió.

_ ¿Es Ud. Vecino? ¿No?

_Sí. Por cierto –continuo, siempre me rio, al verle colgar esa colección de calzoncillos rojos en su terraza. Me quede cortado, pero atine a responder: “si, por no sé qué extraña razón mi mujer se empeña en comprarme, ese color para mis bragueros”. Menudo exabrupto se me escapo, ya me estaba arrepintiendo. ¡Que estúpido! Llamarle a los calzoncillos ¡bragueros!

_Me hacen recordar –no se ofenda- a los colores que llevan las jóvenes –dijo con cierto sarcasmo. Le mire, él también había caído en una confesión intima.

La verdad no sabía que las jóvenes llevaban las bragas de color rojo –pude agregar y alguna cosa más del estilo, pero entendí que la panadera dio en el clavo, pero me contuve al escuchar como de una manera atolondrada iniciaba su retirada.

_Cuando trabajaba de cocinero solía visitar la casa de una madame que garantizaba purosexo y botines rojos. Al salir de aquella casona en Segur de Calafell, creo de nombre Brigitte, siempre me llevaba uno de recuerdo. Su mirada ajusto el brillo para saludarme con una suave inclinación de su cabeza. Pude ver, mientras se alejaba, que su abrigo gris bailaba al son de su pierna tiesa.

#En la cocina se fabrican sueños y deseos. Los vecinos son un acertijo extraño y rebelde,  y este señor, bebe del rojo cual tinta de calamar (1)

Notas

(1)Esta tinta sale de unas glándulas de tinta ubicadas entre las branquias de los cefalópodos. La tinta se expulsa por las aberturas (sifón) laterales, cuando el cefalópodo se encuentra en pelígro, dejando un rastro oscuro que permite desorientar al atacante.

El color oscuro del pigmento se debe a su contenido de melanina y moco. De la misma forma la tinta posee dopamina, la tirosinasa, la levodopa.2 El color de la tinta de cada cefalópodo no es igual. La denominación del color sepia se refiere al color que deja la sepia. En la cocina española para realizar diversas preparaciones de calamar y sus propias salsas. Su color negro hace que los platos posean un color negro característico. Fuente Wickipedia

 

Anuncios