trabajo-crianza-y-felicidad

By J re crivello

“Somos cinco amigos, una vez vamos a salir de casa uno detrás del otro, primero va a salir uno y se va a poner al lado de la portería, después va a salir fuera de la portería […] el segundo y se va a colocar no muy lejos del primero, al terminar lo va a hacer el tercero, y el cuarto, y el quinto. Con el último estábamos todos en hilera. La gente nos miraba, nos señalaba y decían: “Todos los cinco terminan de salir de su casa”.

Desde esa época vivimos juntos, es una vida pacífica si no se entrometiera siempre un sexto. No nos hace nada, pero nos resulta pesado, y con ello ya es más que suficiente; ¿porque se mete donde no lo queremos? No le conocemos ni le queremos acoger entre nosotros”. Fuente: Franz Kafka: Narraciones completas.

El sexto, o aquel que aparece en el grupo y manifiesta valores o un desencanto. Da igual su astucia o su nivel de formación. Los grupos, o las naciones o sociedades aceptan de mala gana la aparición de un testimonio de su grado de experiencia. El recién llegado es receptivo a los valores consensuados pero posee una gran liquidez crítica.

¿Cómo se salda este atrevimiento?

Primero aparece el mote, el sobrenombre y se cierran las puertas de los ascensos en la pirámide social. Pero, si algo distingue al sexto, es que llega por atrevimiento. Ha dejado detrás su sociedad por estar disconforme y sugerir cambios, o plantear expectativas. De lo cual, está dispuesto a amar y progresar sin más compensación que su motivación.

Dirá Kafka: “estamos juntos nos soportamos y restamos, aunque no deseamos ninguna nueva adhesión, justamente a causa de nuestras experiencias”. ¿Cómo lo podemos hacer entendible, al sexto? Tal vez considerando que entre Irlanda y Escocia hay 20 kilómetros, no hace falta pensar que el sexto viene desde miles de kilómetros.

#Nosotros necesitamos crearlo#

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