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By juan re crivello

“Entraron de nuevo en el bosque, ya penumbroso, subieron a un camino pedregoso y avanzaron rápidamente, sin molestias, hacia Willemberg. Pero a tres verstas de la ciudad, a la salida del bosque, encontraron a un campesino polaco y le preguntaron si allí había muchos soldados rusos, a lo que respondió, muy sorprendido: “No señor, no hay rusos, solo los alemanes; hoy han llegado muchos alemanes”.

Los oficiales del Estado Mayor estaban perplejos, desesperados. ¿Dónde podría encontrarse el Cuerpo de Blagovéschenski?

Sansónov se sentó en un ancho tocón, inclinó la cabeza hundiendo la barba en el pecho. Si hasta el Estado mayor llegaba tarde para abrirse paso, ¿Qué podía esperar el Ejército al día siguiente? Fuente: Agosto de 1914 Soljenitsin.

La metáfora de un ejército ruso perdido en la Primera Guerra Mundial –también descrita por Soljenitsin en Agosto de 1914,  en la cual la invasión de Alemania por las tropas rusas, les plantea la disyuntiva de avanzar con su destrucció por el interior de un país moderno y anclado en el centro de Europa,  con lo cual podríamos aplicarla a la actual intelligentsia española –y el gobierno que le representa.

¿Dónde está nuestro Norte?, aparte de los tradicionales lamentos de la crisis y las fragilidades del sistema.

El Brexit sitúa al Reino Unido en una larga búsqueda azarosa y sin ninguna garantía. Ante lo que observamos, o bien Alemania se vuelve sobre sí misma y adapta sus necesidades al área de su proyecto anterior a la I Guerra Mundial,  o nosotros somos capaces de vertebrar una respuesta que aproxime nuestra economía a los estándares que permitan a dicho país (el hinterland alemán) encontrar una continuidad dentro de la integración europea. Para España, no estar en este proyecto común, o digamos estar con respiración asistida, nos sitúa en la periferia y despeñándonos hacia posiciones extremistas que la historia nos recuerda.

La globalización necesita de un proyecto europeo con eje de Alemania en dirección a España. Un claro ejemplo es la industria automotriz el primero y segundo productor europeo son Alemania y España. Es preciso primero entenderlo desde nuestra posición y luego trasmitirlo hacia el núcleo del Euro.

Debemos dejar de ser periféricos mentalmente para asumir un espacio propio.

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