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Agosto 007     #Mandinga&Diablo

by j re crivello

Y no bien había sido quemado el mandinga en plaza pública, cuando Holanda tenía que reunir un ejército de mercenarios europeos para combatir, en las selvas de Surinam […] Cuatro campañas agotadoras no pudieron acabar del todo con un mundo secreto, entendedor del lenguaje de las maderas, pieles y fibras, que se esfumó en sus poblados ocultos… pág. 300, Alejo Carpentier, El siglo de las Luces.

Escuche hablar de mandinga desde muy pequeño, aunque mis abuelas eran religiosas de vez en cuando incorporaban este acertijo espiritual que nos refería al Diablo. Él aparecía si hacíamos algo mal, o se presentaba envuelto en un castigo que asolaba las tierras de los habitantes de la bondad. Siempre explico, que al leer y fabular en la Biblia a los 8 años, Mandinga no aparecía, es más… el trueno de Dios y sus mandamientos conducían mi vida más que la desolación de este Diablo gaucho que aparecía cuando la repetición de la vida se alteraba y los presentes invocaban una frase: “¡Esto es cosa de mandinga!”

Y ¿Lamiae? Es la única diabla, un verdadero demonio que nace con los griegos y llega hasta nuestros días, me imagino que a quien se les aparece más seguido es a los… sacerdotes.

Pues no quedamos con Mandinga, un diablo que surge en #la catarata espiritual de nuestros deseos#

 

Notas

Curiosidades: Ratzinger que, incluso antes de ser llamado a más grandes destinos, elaboró como cardenal un inventario concreto. Afirmó que había 758.640.176 demonios diseminados por el mundo.

mandinga

(man’dinγa)
sustantivo masculino

Nombre que en ámbitos rurales se da al diablo “¡Esto es cosa de mandinga!” es una expresión común en el campo.

 

Esta serie se publica simultáneamente en el blog Agosto de FlemingLAB

 

 

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