d3cc1f746519b8d7c150d000f35a80f2
Escribir una leyenda

JFK Shooter known as Badge Man (dressed as a policeman), his assistant dresses as train track personnel. Photo came from the Moorman film that was filming from across the street, color has been added for definition. Matches at least 58 peoples account, but ignored. See YouTube video: Photo & 1st hand witness of grassy knoll JFK assassin 1 of 2 (and part 2 of 2)

By juan Re crivello. Este capítulo pertenece al libro de ficción histórica  Kennedy (obscenity)           (C) Derechos reservados

El lunes continua está novela, en la cual nos hallamos en la mitad. -j ré

 08

“La fuente de la ternura es insospechadamente cursi”, este mensaje en mi móvil me llevo hasta el loft de Elsa Rockefeller cerca de las 10 de la noche. Al entrar estaba radiante, vestía una falda de seda verde y una blusa cubierta de multitud de globos pequeños que se veían si uno se detenía tan cerca de su aroma de colonia, el cual dominaba. Quería mostrarme algo, o al menos eso me dijo. Pero al abrir la puerta mi cuerpo supo que el deseo me provocaba un hechizo insoportable. Debería decir que por alguna extraña razón le asociaba a las gélidas aguas de un arroyo que visitaba hace años y que aquel discurrir lento e inexperto suponía aceptar marcharse de este mundo y, recuperar nuestra inocencia.

–Te he llamado varias veces –dije. Fue imposible mentir, la cara se le inundo de una cristalina fe. Y reímos ante la desproporción del amor. Ante la fiebre que produce el alocado roce de nuestras almas.

– ¡Pero porque narices te deseo! –exclamó ella

–Nunca pensé en encontrar tanto fuego –confesé por mi parte. Y luego me arrepentí de ser estúpido, cursi y además olvidar que si uno ama no hay descanso.

–Te he comprado esto –dijo Elsa. Y me entrego un papel que protegía una cajita pequeña y ovalada, dentro reposaba un anillo con una piedra azul. No era tan atrevido, pero para un tipo de mi edad, la época hippie estaba sepultada. Me lo puse y disimule ante aquella cosa que asomaba sin decir, tal vez: ¡te amo! Luego fue hasta la cocina, sirvió una copa de vino. Intenté  decir algo, tal como: “¡hace un día espléndido!” o algo así; pero ella era un poderoso imán que reducía mis sensaciones al estar. En medio de aquel territorio, le escuche: He hecho algunas llamadas a miembros de mi familia, por si tenían material antiguo de la familia Kennedy y me he encontrado con sorpresas, por ejemplo, esta carta de Jackie a uno de mis tíos. Me la entrego, la leí, y volví sobre la parte subrayada, “la he marcado yo” –dijo Elsa–. La releí en voz alta:

“En estos días tan aciagos, –R R– te confirmó; me marchare fuera de EEUU. Nadie lo sabe aún, me cargaran el rol de la viuda eterna y, deseo seguir viviendo. LBJ y otros le han asesinado. ¿Podría tu familia prestarme el dinero para esta aventura?”.

–Mi tío R R le ayudo durante los 5 años siguientes –dijo Elsa– en que Jackie vivió fuera con su familia por miedo a ser asesinada. Es más, en los pactos de su casamiento con Onassis figuraba un apartado donde ella le devolvería –con el dinero de Aris– esa pequeña fortuna a RR. Y además, no hay ninguna fotografía de mi tío con Jackie. ¡Ni una! También tengo esta nota de otro de mis tíos –G R– escrita en una servilleta en un Restaurante de Nueva York. El mismo día del asesinato, dice:

“¡Fuck! Estos Kennedy han logrado llevarnos al desastre. Podría” ¡Esta tachado! –dijo Elsa, y creo que dice: “Les parece el poder una cita con el peluquero, donde necesitan cremas, un teñido y lociones… ¡El poder es un huracán!”

–Veo que tu familia no tenia en alta estima a los Kennedy.

–No

– Y eso, ¿a qué se debe?

–Ellos pensaban y aun lo hacen, que una familia aristocrática debe influir en la sociedad y estimular sus buenas practicas. Aquel periodo tan rápido y acelerado termino en la aventura de Vietnam que trajo mucho dolor y odio.

–Pero la responsabilidad no fue de Kennedy y su grupo.

–Tal vez no, pero crear un sueño tan atrevido como el de Camelot produjo un descenso a los infiernos mayor. La cultura de lo invulnerable, de la belleza, de un estado todopoderoso nos impidió ver las fuerzas ciegas que luego se impondrían. Los sueños poderosos desembocan en grandes tragedias –agrego Elsa Rockefeller

–Sí, es posible.

– ¿Nos vamos a cenar? –preguntó– Nos pusimos de pie y marchamos a un restaurante de moda donde un cocinero español –un tal Andrés– servía tapas. Durante el camino no deje de pensar en la tragedia griega, allí todos esperan la caída del personaje importante y en el mito de Camelot en mi cabeza daba vueltas que la acción estaba basada en un drama (1). De aquellos días del asesinato, cualquiera de nosotros recuerda lo que estaba haciendo, en mi caso, aun pienso que era una tarde de verano, y me montaba en una bicicleta, alguien me dijo: ¡han matado a Kennedy! Podría atestiguar que ese día marco mi vida como un antes y un después.

 

 

Visite a mi Director en su casa por segunda vez, a las 4 de la tarde. Al entrar al gran salón le encontré sentado en un sillón forrado de cuero, en el centro de la habitación. A su alrededor la sala estaba vacía, limpia, no quedaba ningún material de mi primera visita y el gran desorden que le rodeaba. Llevaba un sombrero panameño de ala ancha y fumaba un puro. A su lado una mesilla pequeña, dos vasos vacíos y una botella de licor. Me hizo sentar, lleno las copas y levanto la cabeza dejando escapar una gran sonrisa. Sus ojos vivos y audaces conectaron conmigo dejando ver su espíritu burlón e inaccesible. Quería preguntarle por el cambio de su despacho-salón, pero al abrir la palma de la mano dejo ver una pequeña tarjeta. Como un buen jugador el cartón ponía: “Grandes almacenes de Servicios, Reserva y trasteros del Alto Nueva York”, una dirección y un teléfono. Detrás una combinación de números para acceder.
–Memorícela –dijo, luego sonrió, bebió el güisqui –y agrego: ¿Cómo está?
–Bien. No he podido abrir el sobre que me envió. ¿Era importante?
–Todo es necesario, Mardi. Este gigantesco puzle parece consumir nuestras energías sin dar resultado. Al terminar la frase pude observar un destello. Mi Director, un curtido ex agente de la CIA amaba la tarea bien hecha y las intrigas sucesivas donde un cadáver repite en silencio su solicitud de asistencia. Le di a entender que algo habíamos avanzado, que conocíamos el triángulo que rodeaba a Kennedy, a su mujer como elemento más fiel, la conexión de Marilyn con la Mafia, las cuatro balas, los 51 testigos que hablaban de un cuarto disparo desde Grassy Knoll, las grabaciones de las evidencias acústicas de los Data de la policía. Él corto tal razonamiento –y dijo:

– ¡Bah! Moviendo la mano hacia abajo como diciendo ¡déjalo! –y agrego– estamos en la superficie. Con solo mirar en internet las respuestas a muchas de estas claves son muy sofisticadas. Seguimos sin avanzar sobre la identidad y el móvil del segundo tirador. Detrás de esa intriga colapsan nuestras pesquisas y se cae todo el caso. Mire, tengo aquí un sobre. Son unas cintas, ¡unas largas y estúpidas cintas! Las grabo Jackie antes de fallecer y serán publicadas dentro de 50 años. En ellas dice que su marido falleció por un complot de LB Johnson y un grupo de magnates de Texas.

– ¡Más de lo mismo! –exclamé.

– ¿Por qué?

–Seguimos atados al tema del complot, o es de aquí, o es de allí. Necesitamos algo más sólido. Él me miró durante unos minutos, retiro su sombrero hacia atrás y pregunto:

– ¿Y si en esas cajas que le enviado a los trasteros del Alto Nueva York hay algún documento que Ud. ve y yo he desechado?

–Es posible. Pero también puede llevarme años. Pero, un sistema al buscar sería dejarme conducir por la intuición. Su forma de mirar cambio, con tranquilidad, se puso de pie, era un anciano que aún conservaba un cierto estilo físico. Carecía de barriga y su delgadez le aproximaba a un cuarentón.

–Quiero presentarle a alguien –dijo.

–¿?… Por la puerta entro un hombre delgaducho, viejo hasta la rabia. En cualquier momento se partiría en dos. Acercamos un sillón y se sentó. Le salude y me lo presento como el agente de la CIA que llevo la investigación sobre Oswald con un equipo de 30 ayudantes hasta que le destituyó Helms, el Director adjunto de la CIA y le sustituyo por el Jefe del Contraespionaje James Angleton.

–Soy John Witten. Su voz pausada y débil mostraba a un hombre lleno de reservas y cubierto de experiencia. En mi cabeza pude preguntarme: ¿será este uno de los 250 agentes de la CIA que financian mi fundación? Él continuó– fui Jefe de Sección de la Agencia en el 63 en México, cuando detecte a Oswald de visita en la Embajada cubana. En la semana de octubre, un mes antes del asesinato pregunte mediante cable a la Central: ¿Quién es el tal Oswald? La respuesta del adjunto de Helms, Tom Karamessnes fue que no tenían constancia. Cuando hice la investigación meses después del magnicidio descubrí que Oswald estaba controlado por la CIA. Un tal George Joannides, era un agente encubierto y especialista en guerra psicológica que dependía directamente de Karamessines/Helms y había mantenido encuentros con Oswald. Este aspecto de la historia permanece bajo secreto desde hace años y la Agencia se resiste a publicar la relación Oswald/Joannides.

– ¿Dice Ud. que es posible que Oswald trabajara como agente doble para la CIA? Y que la Agencia, por negligencia no fue capaz de dominar a su agente en aquellos meses y el 22 de noviembre del 63

–Si

–Pues entonces ya sabemos que uno de los asesinos era Oswald, un agente doble y bajo control de la CIA. Witten se revolvió en el sillón –y dijo

–De ello ya no hay duda. El conflicto en el seno de nuestra organización es si hubo un segundo asesino. En mi caso considero que no era posible, pero su Director aquí presente afirma lo contrario.

–Si hay un solo asesino y es Oswald, a Kennedy le disparó un agente controlado por la CIA o en su defecto su dejadez.

–Es probable

–Pero de los 121 testigos oculares de la zona, 21 no vieron nada, 20 asociaron los disparos con la Biblioteca y 51 asociaron los disparos con la loma de Grassy Knoll –tercio mi Director y agregó– y lo que es más importante, tres testigos dicen haber olido pólvora en la Loma. Y este aspecto es capital, por nuestro pasado de primates. Nosotros distinguimos los olores y su dirección con gran certidumbre, aunque en lo visual cometemos más errores. Witten estaba incomodo ante esa afirmación a pesar que se había enfrentado a Helms y Angleton, los grandes encubridores de la historia oficial. Del segundo, el tal Angleton, apuntaba que tenía acuerdos con La Mafia. Por ello le pregunte sobre esa figura tan enigmática, capaz de tejer largos y complejos procesos como si fuera una partida de ajedrez. Él afirmó de una manera rotunda:

–Angleton era el cerebro de una vasta conspiración que llegaba hasta La Mafia

 

Al salir de la casa de mi Director, en la acera me esperaban los dos agentes de la CIA que siempre me seguían, el hispano se me aproximó –y dijo:

–Nuestro jefe desea verle

– ¿Clinton? Su labio experimentó un rictus irónico.

–No es él. Es Robert Rod

– ¿Y a donde debemos ir?

–Está muy cerca de aquí. Nos subimos al coche. Al llegar, un imponente edificio acristalado con el símbolo de la CIA parecía representar más a la corporación de una empresa de hamburguesas. Subimos hasta la 6ta planta, atravesamos varios controles hasta entrar en una oficina limpia ubicada en una esquina del edificio. Me esperaba un tipo de 50 años, muy parecido a las series americanas que vi durante tantos años en la televisión. Me invito a sentarme y dijo:

–Por ser que ha llegado hace poco, ya es muy conocido. Hemos decidido invitarle a esta entrevista para que Ud. sepa que deseamos colaborar en el esclarecimiento sobre: “who killed JFK”.

–OK –respondí, para agregar– pues si es así, Ud. me puede entregar una copia del archivo con el nombre de “Walter Newby” o JM/WAVE (2)

–¡Es imposible! Me lo prohíbe la ley de secretos oficiales. Ante esa respuesta comprendí que debía medir mis siguientes intervenciones, y dije:

–Como verá no hay nada de qué hablar, como no sea del soccer, y dirigí mi acción para marcharme. El hizo un leve ademan de retenerme, ante lo cual volví a preguntar: ¿Ud. ha tenido acceso a esos documentos que prueban la relación de la Agencia con Oswald meses antes del 22 de noviembre?

–No está a mi alcance –respondió y para desviar la conversación, miro en la pantalla de su ordenador y dijo: observo que Ud. tiene una multa de tráfico sin pagar en España.

–Allí todos tenemos alguna multa pendiente, o una deuda con el Estado.

– ¡Eso es muy latino! –exclamo para agregar con suficiencia: los agentes de la CIA no podemos permitírnoslo.

–Yo no lo veo así, ¡Ud. si… tiene deudas pendientes! Su mirada picara intentaba adivinar hacia donde iba y preguntó

– ¿Cuáles?

–Al venir hacia aquí, consulte una entrevista publicada en The Morning Star, donde alguien afirmaba ser su amigo, y me di de alta en su Face y le envié un mensaje. Las redes tienen eso, la gente responde enseguida y chatea demasiado. Un tal John Zweis me ha dicho que cuando eran niños, Ud. siempre dejaba a deber sus chicles y el pasaba a pagarlos. ¿Debe o no debe? Una risotada lleno la oficina.

–En aquella época, tiene Ud. razón, no pagaba. Era ¡un puto hispano! Su afirmación no me pareció fuera de lugar, sabía que se había cambiado el nombre de Rodríguez a Rod, y era nacido en El Salvador. Aunque el percibió mi tranquilidad.

–Su Director conoce mi historia, pero ¿cómo han obtenido la filtración?

–En una antigua hoja de CV que Ud. entrego a la cadena Starbucks –hace muchos años cuando comenzó a trabajar, y mostré en mi Tablet su ficha.

– ¡Wow! ¡Las redes son más eficientes que la CIA! Pero hasta ahora no habíamos ido al núcleo del encuentro, por ello pregunte de manera más directa:

– ¿Tiene algo para mí? Él sonrió ante mi impertinencia.

–Si –respondió– y extrajo una fotografía de una carpeta y me la paso. Se veía a un tipo disparar desde el montículo de césped al coche de Kennedy. El agrego: es la única imagen que existe del tirador.

– ¿Existió un complot?

–No puedo contestar a ello

– ¿Ud. ocupa el mismo sitio que James Angleton en el 63? ¿Ud. es el Director de Contraespionaje?

–Algo parecido

–Y… ¿sale en la web de la Agencia?

–Aparezco como Director de Recursos Humanos. Una risotada de ambos lleno el espacio

– ¿Por qué me ofrece la imagen?

–Es una demostración de confianza. Le hubiera respondido que a veces me cuesta confiar en mi madre, mucho menos en el jefe de los agentes dobles.

–Me imagino que… ¿Uds. Al de la foto le han investigado?

–Lo hicimos, tenemos dudas, de los dos posibles uno estaba en prisión y el otro falleció.

–Quiere decir que alguien mueve un arbusto –digamos Oswald– y distrae la atención de todo el mundo, y por otra parte se monta una operación compleja con un asesino que hasta hoy no ha podido ser descubierto por ser un trabajo… perfecto

–Sí. Tenemos grandes dudas que Oswald disparara la bala que atraviesa el cuello del presidente. De los nombres que circulan por internet, dos de ellos son los probables.

– ¿Quiénes hacían los trabajos perfectos en la Agencia, en aquella época?

–Angleton –respondió para agregar. Aunque La Mafia era un hervidero de pistoleros que odiaban a Kennedy. Le aconsejo buscar en la Mafia de Chicago de la época, y se puso de pie para agregar: “Ya nos veremos. Mueva la fotografía en las redes, no puede decir quien se la ha entregado. Su credibilidad puede traer el pez a su red. Se detuvo unos segundos delante de la puerta y me señalo con el dedo para decir: ¡Ud. sería un buen agente!”

–No puedo, tengo una multa de tráfico —respondí. Y nos despedimos.

 

19:00 25 de noviembre 63

Arlington. Acabo de enterrar a John. Me trasladare a la Quinta Avenida, buscare un piso donde pueda hacer una vida privada y poco a poco me quitare el velo de viuda de América. La vida es una espuma suave de carácter frívolo… a veces, y de golpes con audacia en otros. Deseo alejarme de ambos caminos y recuperar la sencillez que perdí en Camelot. Jackie (3)

 

Al llegar a la esquina, entré en un sitio de fotocopiadoras, pude escanear la imagen y utilice el nuevo servicio de Google que busca en la red imágenes de personas y su copyright. ¡Qué estúpidos son los de la CIA! Google asociaba esa imagen con varias y me decía los lugares donde había vivido probablemente el asesino. Decidí corroborar si podía haber una correspondencia.

 

 

Notas

(1)El argumento de la tragedia es la caída de un personaje importante. El motivo de la tragedia griega es el mismo que el de la épica, es decir el mito, pero desde el punto de vista de la comunicación, la tragedia desarrolla significados totalmente nuevos: el mythos (μύθος) se funde con la acción, es decir, con la representación directa (δρᾶμα, drama). En donde el público ve con sus propios ojos personajes que aparecen como entidades distintas que actúan en forma independiente, la escena (σκηνή), provisto cada uno, de su propia dimensión psicológica.

(2)En los cables a sus jefes de la CIA, George Joannides Efthron se identificaba como “Walter Newby” y dirigía el programa “AMSPELL” de infiltración de las células anticastristas DRE. Este agente mantuvo continuos contactos con Oswald.

(3)Transmisión del entierro en Arlington por televisión: http://www.youtube.com/watch?NR=1&v=14Dl4ytKpq0&feature=endscreen

 

Anuncios