ea0715c6d070280f14c2f7f3d469aa55

Carta de Kennedy a Meyer en el 63: “Why don’t you just say yes?”

By juan Re crivello. Este capítulo pertenece al libro de ficción histórica  Kennedy (obscenity)           (C) Derechos reservados

09 (b)

Al bajarme tenía delante el edificio de una Biblioteca Pública, en su interior, en el bar me esperaba su nieto. Al saludarle, bebía té con leche, era un tipo de 40 años, fibroso, con un gran parecido a su abuela. En un artículo que encontré en Google, en 1998, Nina Burleigh dijo en su biografía: “Mary Meyer era una enigmática mujer en la vida y la muerte, y, su verdadera personalidad se esconde fuera de su vista.”. Le referí aquella cita, para preguntar, ¿a Ud. le parece que se ajusta a su abuela?:

–Ella fue siempre una liberal, desde los años de su militancia en los grupos de izquierda hasta en sus relaciones en el 62 y 63 con Kennedy. Sé que Ud. viene en busca del morbo, quiere más explicaciones de esa relación entre ambos que se descubrió después de su asesinato en 1964; pero permítame hacerle ver el lado humano de mi abuela. Aunque a nadie le contaría sus historias, ella llevaba un diario muy buscado, que paso por las manos del Jefe de Operaciones de Contraespionaje de la CIA, James Angleton; aquel que también estuvo detrás de la desaparición del manuscrito de memorias del Jefe de la CIA en México, un tal Winston Scott(1). Dicen que Angleton era una amigo personal, y de la familia. Las crónicas recuerdan que el Diario fue destruido –interrumpí– “Lo quemó su hermano un tal…”

–No. Ella deseaba fervientemente preservar su imagen, era un excelente pintora y no le habría agradado que le recordaran solo por el affaire sentimental con el presidente. Cuando cumplí 18 años me contactó un notario de Georgetown y me lo entregó. De nuevo tal vez asistía a una nueva maniobra de despiste de la época –pensé– y pregunte:

– ¿Ud. lo tiene? No me diga que no ha sido destruido…

–Está guardado en la caja fuerte de un banco y he traído  fotocopias de algunas hojas que deseo compartir con Ud.

–Y… ¿Por qué conmigo?

–Me ha dicho un señor mayor –muy respetado en la CIA– Frend Law. “No le conozco”  –argumente. Pero él insistió. Él dice que es su actual Director en un proyecto que ambos llevan en común –prosiguió– y por alguna razón que no puedo desvelar, hace años establecí contacto con Law y convenimos en que colaboraría llegado este momento.

– ¿Quién piensa Ud. que fue su asesino? –pregunté

–Aún no lo sé, pero su asesinato fue un mensaje a la línea liberal de la sociedad del momento. Al asesinar a mi abuela cerraban el ciclo del 22 de noviembre del 63. Durante estos largos años he pensado que su asesinato se prolongará en la forma de gobernar de LBJ y Nixon. En un Estado dominado por la CIA, por las fuerzas ciegas del silencio y la conspiración. Con esos movimientos le decían al grupo de Georgetown (3), de los cuales mi abuela, los Kennedy, los altos jefes de la CIA y los políticos que vivían en ese espacio y representaban a una Elite; que, de esa forma la parálisis y el miedo se instalarían en su corazón. Más tarde los advenedizos y tramposos como Nixon dominarían la escena –agregó–, para desinflarse ante aquella conclusión, la cual, ponía a su abuela en el centro de una conspiración.

–Lo que Ud. dice es muy difícil de establecer, salvo que ese diario personal nos aporte más datos.

–Nadie puede negar que la Guerra de Vietnam y el Watergate después nacieron en esos días y mi abuela murió asesinada. Era una diana. Le vi muy emocionado y preferí ver las fotocopias que traía, tal vez de esa forma el nieto de la Meyer hiciera justicia a una memoria y pudiéramos entender aquel momento. Meyer me las entregó y leí despacio en voz suave.

#1#

Esta mañana he cambiado el florero de sitio y al regresar estaba desplazado. Me siento vigilada. ¿Por qué desean cubrir y hacer desaparecer todo lo referido a Kennedy?

#2#

Las dos noches anteriores al 22 de noviembre estuve con él. Hablamos de todo, había llevado LSD pero no acepto. Utilizamos amyl nitrate (4). Quiso explicar algo que aún no comprendía, para ello uso una frase muy explícita, pero casi no se inmuto, su cara estaba tranquila y sus modales de niño rico aparecieron con gran crudeza: “En la encrucijada en la cual estoy, ni el Ejercito, ni la CIA, ni la Mafia, ni el Establishment alrededor de Washington, me respetan. Sus presiones son un juego entrecruzado y dudo si resistiré” Intente recomponer a John, pero esta obsesión de estar en el centro de una gran dificultad donde se conjugaban demasiados intereses opuestos me lo impidió. Quedamos para vernos el día 24.

#3#

Amo a John ¡es tan diferente!

#4#

Anoche antes de despedirnos le regale un libro y él este diario. Prometimos acompañarnos en nuestra lucidez.

Dejé a un costado el texto y dije mirando al nieto de la Meyer: “pero no hay fechas y solo muestra estados de ánimo. ¿Lo ha leído todo? ¿Aparece algún escrito más comprometedor?” Mi contertulio se encogió de hombros para decir:

–Son notas que prueban que la relación era muy estrecha y de gran complicidad entre ellos y que mi abuela le aconsejaba sobre operaciones políticas.

– ¡Sexo y Razón de Estado! –exclame. El volvió a encogerse de hombros. ¿En las otras notas aparecen conversaciones sobre la crisis de los misiles en Cuba o lo de Bahía de Cochinos? —pregunté intentando ir más allá.

–Sí.

—¿Quiere decir que sus encuentros eran grabados por la CIA y ella era una testigo molesta?. ¿Están clasificadas bajo secreto esas entrevistas? Sería una bomba: ¡el sexo de los ángeles del presidente y sus charlas con una radical! Una combinación explosiva fue mi conclusión. Le invite a participar del proyecto y aceptó. Incluiríamos su material dentro de un epígrafe que decidimos titular: Meyer: una mujer enigmática, y con ello abríamos un espacio donde el sexo y las razones de Estado iluminaban ese periodo. El tacho sexo y reescribió “la vida privada”. Tenía razón, su abuela actuaba en su esfera de libertad intima al elegir sus amigos. Quedamos en revisar el material en una salita del propio banco, cuando estuviera listo lo agregaríamos a la web. Antes de despedirnos leí la última esquela:

#5#

¡Amaré estúpidamente! Esa es la publicidad de las gafas Rayban que he visto en una revista. ¿Puedo pedir perdón ante tanta insolencia? Las mujeres de Georgetown ¡somos estúpidas! Listas, guapas, llenas de encanto aunque “enfrentadas al dilema del matrimonio y los niños; el poder, la ambición y el alcohol en una ciudad de gran carga política, de ruidosas polémicas y al mismo tiempo increíblemente aburrida. ¡Los domingos por la tarde parecen durar meses!”(5)

Al salir de la reunión con el nieto de la Meyer puse en mi Tablet el nombre de mi Director, que me había dado su nieto hacia minutos: escribí Frend Law + CIA hice un Intro.

 

 

Notas

(1)http://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Pinchot_Meyer Aconsejo la lectura de biografía en inglés –Nota del autor–.

(2) Winston Scott James Angleton wanted Scott to create an “outside” unit that could mount counterintelligence operations against the KGB. According to Jefferson Morley, the author of Our Man in Mexico: “Win (Scott) hated the idea. He flew to Washington to lay down his demands to Jim (Angleton). He said he wanted only career officers for the new counterintelligence unit, not contract employees.” Scott later wrote to Angleton insisting that counterintelligence operations had to be run from official cover positions and under his personal control. Fuente: http://www.spartacus.schoolnet.co.uk/JFKscottW.htm

(3)Georgetown After the Second World War a small group of people began meeting on a regular basis. The group. living in Washington, became known as the Georgetown Set or the Wisner Gang. At the first the key members of the group were former members of the Office of Strategic Services (OSS). This included Frank Wisner, Philip Graham, David Bruce, Tom Braden, Stewart Alsop and Walt Rostow. Over the next few years others like George Kennan, Dean Acheson, Richard Bissell, Joseph Alsop, Eugene Rostow, Chip Bohlen, Desmond FitzGerald, Tracy Barnes, Cord Meyer, James Angleton, William Averill Harriman, John McCloy, Felix Frankfurter, John Sherman Cooper, James Reston, Allen W. Dulles and Paul Nitze joined their regular parties. Some like Bruce, Braden, Bohlen, McCloy, Meyer and Harriman spent a lot of their time working in other countries. However, they would always attend these parties when in Georgetown.

Most men brought their wives to these gatherings. Members of what was later called the Georgetown Ladies’ Social Club included Katharine Graham, Mary Pinchot Meyer, Sally Reston, Polly Wisner, Joan Braden, Lorraine Cooper, Evangeline Bruce, Avis Bohlen, Janet Barnes, Tish Alsop, Cynthia Helms, Marietta FitzGerald, Phyllis Nitze and Annie Bissell.

(4)En medicina ha sido usado por su efecto vasodilatador y estimulante para el tratamiento de angina de pecho.2Ha sido usado como antídoto para el envenenamiento por cianuro.3Se usa como una droga recreactiva bajo el nombre de popper, al igual que otros alquilnitritos, por su efecto euforizante y ser un estimulante sexual.45 Está probado que Kennedy lo usaba como estímulante sexual. Fuente Wickipedia

(5)http://www.amazon.com/Marys-Mosaic-Conspiracy-Kennedy-Pinchot/dp/1616087080

Otros datos consultados:

JFK AssassinationSystem. Identification Form. Agency: CIA; Record Number: 104-10301-10011; Record Series: JFK; Agency Files Number: DDO/CI Files; Originator CIA Año: 1198.09.12 CIA HISTORICAL REVIEW PROGRAM RELEASE AS SANITIZED 1998

Anuncios