by Mónica Nigro Ré & j re crivello -039-

En mi incursión literaria, ¿vale la poesía, o debe ser sólo prosa? Te aviso, para que no te llames la atención, suelo caer en temas recurrentes, como la locura (¿será por el entorno?), y tengo tendencia a suicidar, o intentar suicidar, a la gente) Mónica Nigro (1)

 Cargamos con muchos muertos en nuestros armarios Mónica. Por citar: los locos que tú y yo conocimos en ese manicomio. ¿Te acuerdas? Una carretera de 5 kilómetros rodeada por una arboleda que plantaron en 1922. En las tardes de verano cuando Nona Domenica nos llevaba hasta la alberca de los conejos, desde el frente el viento susurraba lamentos de seres que lloraban a sus hijos, o quizás a sus antiguos amores, o a sus familias densas y olvidadas en Europa. Los locos y sus complejas personalidades que olvidados y tristes sucumben sin frio, sin pan, sin calor.

Pero los temas recurrentes son familiares. El intentar suicidar a la gente es también una máxima en mi literatura. Comienzo a escribir moderado y santo, para poco a poco me asalten las conspiraciones cruzadas en la que aparece un asesino que se esconde en tramas en la que respiro con protagonistas buenos y malos pero que se escabullen hasta el final. Y es llegado a este punto donde me cuesta situar ese fin.

¿A ti te cuesta escribir los finales? Esta pregunta la reservo para cuando llegue al Cielo y me estés esperando. Sé que estarás acelerada para que te explique mis años aquí. Si he sido buen padre o maldito pagador de impuestos. Si he sido fiel a mi amada la Sra. A. o mis hijos me recordaran como el padre que transformo los Genes de Mingo en los de un señor aceptable y regular. Sé que estarás ansiosa por que te diga algo de tus tres hijas, pero ellas comunicaran contigo por otra via y sé que tu madre (la Tía Rita) será otro de tus temas. Alguien que nos une a ambos como vasos capilares donde si uno sube el otro baja o se desespera.

¡Narices! No hablaremos de eso ¡al menos los primeros minutos! Ni de política pues la actual presidenta de Argentina y los peronistas estarán fuera de uso. Serán antiguallas oscuras en el tiempo de las obras faraónicas del Régimen.

¡No! Me contaras si a ti te cuesta escribir los finales de las historias.

¡Sí! Haremos un dialogo tal cual:

—Hola ¿El viaje al Cielo ha sido cómodo? –preguntarás tú-.

—He vomitado tres veces y un tipo gordo e infeliz roncaba sin vergüenza, sin saber que iba a una ocasión de lujo… ¡visitar el Cielo!

—O sea que estas cabreado por lo que te rodea. ¡Como siempre! Te apasiona… reformar la sociedad ¡primo! –Dirás Mónica-.

—¡Ja! Me apasiona vivir la vida y se me ha acabado Y por ello refunfuño y pateo.

—Se te acabo primo. Ya no pagarás la luz, ni el recibo de los Autónomos.

—¡Ja! Por cierto ¿a ti te cuesta escribir los finales de las historias? Ante lo cual, observé que Mónica se detuvo un segundo en la nube donde vivía. Era de color rosado, pequeño y con poco mobiliario. Pensé: ¿Por qué la nube que me han dado es marrón oscura? Pero le escuche unos segundos y dijo:

—Escribo los finales igual que tú, mordiéndome las uñas y arrepentida de abandonar a alguno de los protagonistas en el lado de los malos. ¿Lo has captado?

—Si. Los prota son huesos duros. ¿Sabes? Te confieso que tu antes eras muy emocional y en mi caso un tipo que escribía lleno de rigideces. Ahora que estamos en el cielo nos hemos igualado. Bueno… yo tengo la nube marrón y tu rosada. ¡Joder!

—En eso sigo siendo más emotiva –dijo Mónica. Tan solo en eso –y se marchó a hablar con gente que esperaba agrupada para entrar al Cielo-.

 

(1) Mónica Nigro Ré cartas privadas

Los diálogos aparecen en Memorias de un Hombre Estúpido

 

 

 

Anuncios