Si es un espíritu libre le aconsejo leer este artículo -j re

La secta es un antiguo fenómeno, es como si fuéramos un grupo de seguidores de algo o alguien. Aceptamos lo que dice, objetamos alguna vez, en otras nos gusta vernos  correspondidos por aquel que es dueño del retrete. Es decir suelta latiguillos y bestialidades sin igual.

Si menciono a Trump me aplaudirán y será muy fácil: él dice que la democracia será si él decide que es. O que Obama no nació en USA y podría citar de corrido irracionalidades que salen del señor del retrete. Pero si me inclino por quien dirige Podemos, y cito a varias, a alguno se le torcerá el gesto y abandonará esta lectura. No son los que nos dirigen o mascullan desde el pulpito quienes no merecen nuestra respuesta, sino es la forma que respondemos a los instalados en el retrete, o les odiamos o les amamos. Lleva tiempo instalada en nuestra sociedad esta división entre los que aman o los que odian. Ya no es una moda, es un descalabro de la tolerancia. Alguno dirá “es que con Twitter todo se ha desmadrado” Las redes solo amplían nuestra tradicional intolerancia. En el caso catalán se acentúa, a algunos a todo lo que no les parezca de su agrado: responden con una frase de nos da igual, no la acataremos. Instalados en el Estado –el Presidente, la presidenta del Parlamente, o la sacerdotisa de la tienda de juguetes eróticos- interpretan las leyes a su manera, en suma la irracionalidad es su Norte y guía. ¿Son Trumps?

Casi.

Tal vez una voz antigua como la de Epicuro nos recuerda “La tranquilidad de espíritu nace de la liberación de los temores y de la memoria de los principios y reglas. La causa de donde proviene la turbación y el miedo solo nos liberaremos investigando las causas verdaderas de los fenómenos”.

Algunos olvidan la memoria de los principios y reglas. En otros su irracionalidad responde a el miedo a convivir de igual y con leyes… con sus vecinos.

Anuncios