Lunes. Al elegir el artículo he pensado que puedo decir un día como hoy donde muchos trituran su trabajo, otros llevan a sus niños con los calcetines colgando, o el desayuno girando en su barriga como una lavadora de las nuevas. Esta mañana me fui a caminar ¿sabe? En mi caso comienzo a trabajar a las 10. Me protestaba la espalda. Lo hace los lunes, como a Ud. le aparecen mentirillas de la neura. ¿Somos iguales? Es posible, le diré que hoy lunes los feos hasta podemos ser guapos, que las monjas bailan su danza de sueños rezando, que tal vez los malos están descansando, o que los que fuman encenderán el pitillo una hora más tarde. ¡Todos ansiamos un mundo positivo! Pero es también decadente. Mi amigo Wallander, el de la serie, anoche resolvió un asesinato triple y asqueado acabó en el sillón de la psicóloga con su mujer.

¿A qué viene esto?

A que las pequeñas cosas son las que alargan los lunes hasta derrotarles. Me prepararé un café recalentado y me marcharé a trabajar. Hoy doy clase a chinos ¿sabe? Su cultura me invade y yo les enseño español. ¿Sabía Ud. que los chinos estuvieron dominados por los Mongoles más de un siglo a partir de la dinastía Yuan con el Gran Khan? Lo cuenta Marco Polo en su libro

#¡Vamos al lunes!

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