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by j re crivello

Se llega  a este día pensando ¡si el día! Pero tal vez no es una presencia aparecida detrás de una curva sino algo como decían antiguamente que se decanta. Llevo toda la semana con un run run en la cabeza, y es político. Comprendo a muchos de vosotros les interesa resolver temas más presentes: como pago la cuota del coche, le compraremos aquello a uno de nuestros hijos, podre cambiarme el coche, en mí empresa se resolverán los líos, o el finde hay reunión familiar y me repatea aquel familiar que siempre usa esa expresión tan fuera de lugar. Y la lista será diferente en uno u otro caso. Y yo estoy pensando en si la gente del PSOE que votará en el Parlamento es tan poco democrática que romperá sus acuerdos y la Legislatura que comienza será bronca. Muy bronca, en un lado los pactistas y en el otro aquellos que ganan su alegría diaria en la repetida frase de ¡Ellos son una mierda!

Los miércoles son así, una línea que abre la semana y la entretiene hasta saber de qué lado cae. Y con ello se van rápido hasta los caballos y yeguas atrapados en nuestras mentes. Es un día que el estado de ánimo se abalanza sobre la panadera y pide una barra y ella está de humor y uno solo quiere la barra. En ese forcejeo puede no ganar ni siquiera la miga de pan.

Notas

Miércoles es, etimológicamente, el día de Mercurio. Este era para los romanos el dios del comercio, el protector de los viajeros y el emisario de los dioses.

En castellano, miércoles perdió el elemento dies porque se impuso la versión abreviada Mercuris. Sin embargo, en otras lenguas románicas sí que se conserva dicho elemento embebido en el nombre. En francés e italiano va al final (mercredi, mercoledi) porque vienen de la versión Mercuris dies. En cambio, en catalán dimecres aparece antepuesto porque salió de dies Mercuris. Fuente blog

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