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Barcelona / j re crivello

Frankenstein: el miedo humano -02

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by j re crivello

Victor Frankenstein, el creador del monstruo, siente el desgarro de producir un ser que su conciencia  ha dado cobijo a una forma de maldad. Tal vez deberíamos convenir que el mito cristiano le persigue. La separación entre cuerpo y alma de la tradición religiosa (y de Platón) aterra al científico. Es capaz de fabricar un ser desde la muerte biológica, pero presiente que es superado por sus propios fantasmas tecnológicos. La conciencia del nuevo ser, le resulta inabordable.

En el relato, observamos como el dotar a Frankenstein de bondad es una característica que no está en manos humanas. Los que le observamos, deducimos que el científico sigue prisionero de la fantasía de Dios, cuando él le supone la capacidad de crear la bondad, de ser quien da la sabiduría. El sueño cristiano destruye al científico.

¿Cómo es posible ahondar en el misterio de la vida y concluir que después de creación, el monstruo puede ser dominado por el desequilibrio de la emoción?

Ya en el mito de Adán y Eva subyace una creación perfecta que es expulsada del Paraíso, por no ser fiel a la bondad o, caer en el pecado de la arrogancia. El deseo aparece en Adán y Eva. Todos constatamos que Dios fracasa en su obra. Les expulsa, les condena.

En Frankenstein volvemos a recuperar una conciencia dominada por los deseos. Su fealdad y rechazo social es un recurso que nos impide aceptar que en la cultura humana debemos convivir con los demonios del mal.

Dirá Frankenstein a Victor, el científico, su creador:

–Has destruido el trabajo que comenzaste –se refiere a su Eva (1)- ¿Qué es lo que pretendes? –dijo-. ¿Te atreves a romper tu promesa? ¿Te atreves a destruir mis esperanzas?

–¡Fuera de aquí! Sí, rompo mi promesa; nunca crearé otro como tú, igual en deformidad y maldad.

La violenta disonancia entre los deseos del creador y la locura frenética de una nueva conciencia que habita en Frankentein, ¿tal vez nos acerca a algo más complejo?

Los temores humanos a ser sustituidos por otra raza que nos excluya del centro del Universo; del biológico (dominamos a las demás criaturas); y del cosmos cultural que nos contiene y  da cobertura a nuestra avaricia en el dominio de la naturaleza.

Frankenstein morirá, pero este miedo a ser interpelados por otra conciencia autónoma venida desde otro rincón de la Galaxia nos persigue.

Notas

(1)Nota del autor: En ese periodo Victor Frankenstein se debate en la inquietud moral de hacer una segunda creación femenina para cumplir la promesa realizada de proveerle de una compañera.

La conciencia (del latín conscientia ‘conocimiento compartido’, pero diferente de consciencia, ser conscientes de ello) se define en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno[cita requerida], se refiere a la moral o bien a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior . “Conscientĭa” significa, literalmente, “con conocimiento” (del latín cum scientĭa). En la especie Homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados.

 

 

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Un comentario en “Frankenstein: el miedo humano -02

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  1. En las películas siempre los extraterrestres vienen a conquistarnos y a matarnos, nunca a colaborar. Creo que son los celos del ser humano por que exista otra raza superior. Antes nos creíamos el centro del universo.
    Por eso mi dicho: Estoy seguro de que hay vida extraterrestre inteligente.
    Por eso no vienen a visitarnos.
    Un abrazo.

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