happy-new-year

El año se marcha. Y en nosotros vigila aquella lucecita de hacia dónde vamos, o como mi hijo/a se independizará, o como cuadrare las cuentas, o como irá la empresa donde trabajo -o las dos propias en mi caso. Si no tuviéramos tal pre-ocupación el suicidio nos rondaría. A nuestros alrededor la solidaridad –tal vez efímera- o la amistad nos acechan. Las sociedades liquidas son frías, egoístas, manchadas de rencillas o engreimientos vanos. Nada es un bocado completo, sino angustias o valentías que nos atraen o dejan en espigones oscuros o fríos de un puerto. Como el de Barcelona. Luego la caminata por calles con brisa húmeda, grúas abandonadas y pilonas en defensa del mar. Un puerto como cualquier otro. Diremos que mañana llegaran miles de turistas, sonreirán compraran regalos se echaran fotos por doquier y renacerán vidas asombradas por la fábula de la ciudad que seduce. Y Ud. y yo sonreiremos, pues aquellos incautos somos nosotros —a su vez— en la visita a otros paraísos.

El año se marcha ¿Qué paraísos nos ofrecerá? O ¿a cuales inmolará? La rutina de los dados mágicos dará sus respuestas. -j re.

 

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