Para R Zac un vendedor de hormonas para humanos, lo mejor que le podía pasar era sentir que nadie le hacía caso, su frase más tópica era: “nosotros los vendedores, lo seamos de fármacos, de coches o de hipotecas al 19% siempre carecemos del límite. Nos gusta una cervecita y convencer al cliente que el producto en cuestión es lo último, o que él lo necesita antes de que los demás se den cuenta de la ganga. Y así insinuamos uno y otro día que puede abandonar el barco, o ajustar su presupuesto pero no dejar “esta oportunidad”
Y, de eso quería R Zac hablar esta tarde ante un grupo de la universidad a donde le habían invitado, para contar sus experiencias de vendedor. Se había puesto una camisa blanca, corbata azul cielo y si le insistían sería posible quitarse la americana y dejar ver ese lago azul que cubría un espléndido físico cultivado en el gimnasio de su barrio.
Decidió empezar a hablar con un ejemplo y ese fue su momento fatal. Dijo: “hemos fabricado millones de pisos y nos hemos dejado sin vender otro millón”. La cita resbalo durante un largo rato en que se entretuvo a comentar que los españoles aún no hemos llegado a saber vender más que aparatos de tele, u hormigas de oro, tan solo por precio, Y enlazo acto seguido con otra frase:

Cuando éramos ricos cometimos el error de vender estos pisos cada vez más caros. Y, ante un murmullo cual ola que crecía desde el final de la sala, se quedó… ¡tan pancho! Un rubio con cara de destornillador se puso de pie e intervino:
–Los bancos nos convencían de comprar y pagar a 50 años. Otra chica a un metro de él, dijo:
–Yo firme porque mi novio me prometía amor durante 40 años y luego se marchó dejándome la hipoteca. Otro más mayor exclamó:
–¡Todos querían comprar y vender cada vez más caro! R Zac que miraba de manera prudente decidió intervenir como si fuera el presidente del BCE, ese italiano cretino que piensa que somos orgullosos e hidalgos, y él es tan listo que es casi como Súper Mario:
–Ahora el paquete de ladrillo está listo para enviarlo a Bruselas. Un vendedor de hormonas –con mi experiencia, diría: “que es mejor dejar que la hinchazón reviente la apariencia del musculito de salón que hace trampas con las mezclas” Luego antes de marcharse R Zac fue en busca de un rotulador y escribió en la pizarra un largo párrafo sobre la mentalidad española:
“Lo sé, pero me gustaría saber en qué consiste su fuerza”. Una frase que había leído de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo refiriéndose a la selección española de futbol. Antes de marcharse y viendo que el meeting ya desbarrancaba un señor desde el final se puso de pie y comenzó a explicar:
Debo reconocer que no soy ningún experto, los españoles se despliegan en dos líneas horizontales de cinco jugadores cada una, de modo que cuando están a la defensiva tienen 10 hombres en mitad del campo y es muy difícil que los adversarios al ataque puedan abrirse camino. Pero cuando avanzan, se mueven todos juntos, y entonces hay 10 en el campo contrario.
No pasan nunca el balón hacia adelante, se lo pasan de forma horizontal, avanzando como si fueran una máquina de guerra. No tienen una, dos ni tres puntas, sino cinco, y otras tantas en la parte de atrás. Así es como vencen”
(1).

Luego R Zac dejo el rotulador, movió el dedo en señal de aprobación y se marchó.
Notas

El artículo es de 2012, cuando Mario Draghi se impacientaba ante la lentitud de España para intervenir sus bancos y rescatarlos. Ahora debe lidiar con los bancos italianos ¿usará la misma metáfora de futbol? No… los italianos juegan al futbol de otra manera.
(1)http://economia.elpais.com/economia/2012/07/09/actualidad/1341851503_417609.html

Anuncios