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Hoy he perdido el artículo extra frío con lo cual lo he reemplazado, no por ello con uno no menos interesante –j re

Las mujeres suecas son las mejores clientas de los bancos de esperma existentes. Cryos, el banco de esperma más grande del mundo se encuentra en Dinamarca, y desde allí envía el líquido seminal con un sistema que permite una “aplicación casera” a los distintos domicilios de Suecia. La demanda de los “baby vikings”, como se les conoce, supone un mercado en rápido crecimiento. Link

En una entrevista el sociólogo de origen polaco Zygmunt Bauman afirma: “Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable”.

Y un sueco, testigo privilegiado de todo esto da en la clave del problema al afirmar: “Que el estado de bienestar se esté haciendo cargo de nosotros, ese es el problema. Deberíamos estar cuidándonos entre nosotros”[1].

El faro socialdemócrata sueco –decíamos en un artículo hace dos años— se ha ido  apagando en una estrecha sociedad, porque no decirlo, amada y bendecida alrededor de un Estado que ofrecía solucionar casi todo: “menos la apatía del alma”.

Y el vino, sol y la alegría impertinente de los latinos del sur se ha mezclado con la libertad. Menos y más creatividad y más sandeces e imprecaciones ante un Estado que decía dar  y ofrece largas listas de espera. De aquel sueño (el ideal sueco impregnado en nuestros ideales latinos) a veces comprobamos que el camino entre ambas sociedades ha estropeado la ilusión socialdemócrata.

El nido del cuco está sometido al cansancio y pesadez de los burócratas. Y estos gobiernan desde el pecado: te doy cuando me apetece.

La autoestima de los españoles sube y baja. Es la consistencia que cada sociedad imprime a sus proyectos. En 30 años de aciertos desde la Transición nos ha librado del sueño de las suecas/os. O de su ejemplo de sociedad. Temida y amarga fue la Dictadura. El presente es cuando menos igual al Tótem soñado. Diría al respecto Ortega y Gasset: el individuo no posee un ser, ni histórico ni social. Es lo que él desea brindarse a sí mismo.

(1)Link http://www.expansion.com/actualidadeconomica/analisis/2016/12/16/5853c4c6e5fdeaaf588b463f.html

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