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¿Una categoría? ¿Una postura de moda tal vez? Decía Balzac que “un imbécil que no tiene más que una idea en la cabeza es más fuerte que un hombre de talento que tiene millares”

Las televisiones han puesto de moda esta categoría del alma, antes formaban parte de un grupo selecto que uno podía encontrar en la entrada del cine, al aparcar el coche, al comprar el pan y la panadera le servía mientras nos miraba compadeciéndose. No ahora están de moda, decía anoche una señora “de Pro” Mercedes Mila que condujo Gran Hermano, la Casa de los Imbéciles durante diez años, que hay que defender la cultura después de años de ser la jefa de la contra cultura. Uno al ver los Mass Media, en ellos los imbéciles son una suerte de aguerridos habitantes que reptan sin cesar, limpios, aseados, con trajes viriles si son mujeres o trajes de ambigüedad si son hombres. Y hablan sin cesar. Se han vuelto parlanchines pues les domina el miedo a callar, a caer en el foso donde los demás dormitamos, o charlamos bajo, o soñamos con poder comprarnos un sofá nuevo.

¿Son de plástico? Tal vez sus colores les anuncian una nueva vida pero son vagas promesas. Los focos les iluminan ansiosos de cambiarles por otros. Su escenario es tan vano y cambiante que son los directores de la Sociedad Liquida. Ora aquí, ora allí, ora en el plato de la panadera.

Chiquito Cabezón fue el precursor de el género ver Link

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