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Milton M da paso a otro protagonista de TNT -j re

Todos vimos que R Vulcanico llevaba sangre en el pelo. Nadie se atrevió a preguntarle. Pero entro en la cafetería antes de las diez y pidió un café y dos croissants. Conto las monedas y puso casi 3 Euros en la mesa. En Barcelona hacia frio, casi en febrero cuando los carnavales hacen agua y la gente se ha empotrado litros de cerveza para amortiguar el alma. La charla con la camarera fue del siguiente palo:

—Llevas sangre en la cabeza –dijo ella. Una rubia aterciopelada y llena de confites en las uñas.

—Es reciente –dijo él.

—Te podrías lavar en la parte trasera

— ¿Para qué?

—Para recuperar el día. ¿Cómo te ocurrió?

—Estaba esperando el tren y un tipo se dio de frente contra mí. Cuando le pude despegar de aquel espacio del suelo, donde estábamos caídos, sin respirar y murmurando muy bajo me conto una historia venal, dijo: que amaba a una mujer y de tanto seguir sus pasos se encontró con una mentira. De ello su corazón fue más allá de lo permitido y le mato allí mismito. En una casa de un barrio marginal de Barcelona, dejando su cuerpo inerte y abandonado para salir corriendo hacia ninguna parte hasta que se topo conmigo. Y aún tirados en el suelo, le pregunte:

— ¿Cuántos años hace que vivía con ella?

—Más de veinte –dijo el tipo. ¡Pero cómo se puede matar a alguien que ama si siente que ella está a tu lado! -exclamé inflamado

—Como Althusser (1) -dijo

— ¿Cómo quién? –pregunté

—Pues igual que aquel tipo que era marxista y vivía en Francia. Ante lo cual, pude decir: “debería Ud. regresar a su casa y entregarse a la policía”. Ya puestos de pie, el recuperó su maletín y de su interior saco un móvil y marco el 091. A los segundos un coche de policía se lo llevaba. Y yo me vine a desayunar –concluyo con su relato. La camarera extasiada ante tal relato, le pregunto:

—Y ¿ese Althusser hizo lo mismo? “Por lo visto si”  –respondió R Vulcanico.

—El mundo está loco –de amores, de estupideces y de rabia –dijo la camarera, para agregar: venga conmigo, le lavare el cabello. Al ponerse de pie e ir tras ella, en la barra, quedo abandonado el libro de L Althusser: “Per Marx”, que R Vulcanico acababa de pedir prestado en la biblioteca editado en 1969.

Notas

Dirá Althusser: En el teatro clásico todo parecía simple: la temporalidad del héroe era la única temporalidad, todo lo restante le estaba subordinado, sus adversarios mismos eran su medida […] vivían su propio tiempo, su propio ritmo, estaban en su dependencia. El adversario era su adversario: en el conflicto, le pertenecía tanto como se pertenecía a si mismo, era su doble, su reflejo, su contrario, su noche, su tentación, su propia inconsciencia vuelta sobre si misma. […] Por ello el contenido del conflicto se identificaba con la consciencia en si del propio héroe. Pág. 126 Per leer El Capital, L. Althusser. Traducción del catalán por juan Re- crivello.

Notas Info: ¡Quién era Althusser?

(1) En 1980 estranguló a su mujer Hélène, bastante mayor que él y compañera de ideas. Fue internado en un hospital psiquiátrico, adonde acudió un juez para instruir la causa por homicidio. Althusser fue procesado, pero el mismo día el juez archivó las diligencias, siguiendo los dictámenes de tres expertos que señalaron que Althusser había cometido el asesinato en un acto de locura. La derecha francesa, por su parte, acusó a la izquierda de mediar para que Althusser no ingresara en prisión. Murió el 23 de octubre de 1990, aquejado de una insuficiencia cardíaca. En sus peores momentos fue visitado asiduamente por Michel Foucault y Jacques Derrida.

Su autobiografía, El porvenir es largo (L’avenir dure longtemps), publicada en 1992, puso en claro su desgarrada posición vital. En 2011 se han publicado las Cartas a Elena, que ponen a la luz la compleja relación con su mujer. Fuente Wickipedia

(2) Luis Althusser textos

(3)Cartas a Helena

 

 

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