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by j re crivello

El hecho no es insólito. Run away to sea, huir al mar, es la rotura inglesa tradicional de la autoridad de los padres, la iniciación heroica. Un tipo rubio de ojos verdes ya tiene piso. Le diría que solo la fe ciega en el amor y el respeto hacia los que le rodean guíen su rumbo. El Sr. D, mi segundo hijo, tal vez no lo necesita, su pasta es buena, su sino la larga constancia, debe aprender solo “las tareas de la inteligencia del hogar”, tal como fregar, hacer los taper y comprar en el mercado. No me cabe duda que el sr D cumplirá con su cometido.

Dirá Borges al respecto recitando la Escritura (Salmos, 107): Los que bajan en barcas a la mar, los que comercian en las grandes aguas; ésos ven las obras de Dios y sus maravillas en el abismo”.(1)

Sr D. tu padre vela tus sueños, tu madre acompaña tu risa, todos tenemos un cometido en esta vida, los niños que tu traigas al mundo serán calamares gigantes que amaran el mar y hablaran una lengua de posibilidades. Doy fé. Seguimos nuestra charla.

1_ Fuente: Jorge Luis Borges, Historia Universal de la Infamia. p32.

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