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Ayer fui excluido de un grupo de Face (de 40.000 miembros) por iniciar la campaña contra la corrupción en Change, mi espuesta es muy sutil. este artículo se publica también en Mundiario. -j re

Ayer a la tarde comencé una campaña en Change.org para cambiar la ley y si eres declarado corrupto con una pena mayor de un año y apelas no tendrías derecho a fianza y esperarías en la cárcel la decisión del supremo. Todo iba bien, 95 personas firmaron en una tarde hasta que apareció el fantasma de la intolerancia y fui excluido de un Grupo de Face de 40.000 miembros. Nada cambia. Las redes para un escritor digital son como pez al agua, pero no deja de sorprender y por ello escaparé de mí temática elegida para escribir si Ud. amigo lector lo permite del BIG Data. Nos dice al respecto Srikant Rajan:

“Los descuentos rápidos en sitios de comercio electrónico, restaurantes y salas de cine le llevan a comprar cosas que realmente no necesita. Ahora frente a él, ¿realmente necesita la camisa nueva? Pero usted lo compró de todos modos ya que estaba en un 50% de descuento. La ironía es que toda esta compra de cosas innecesarias está siendo alimentada por sus acciones. El comentario aparentemente inofensivo en la fotografía de su amigo, el artículo que compartió tan ansiosamente en su página, todo esto fue visto, grabado y analizado (¡y usted pensó que Facebook era gratis!).
Incorrecto. Cuando el servicio es gratuito, el producto es usted. Y por ti me refiero a todo de ti, mente, cuerpo, corazón y alma”

Y uno lleva a preguntarse: ¿Qué comunidades crearemos si las tribus que administran pequeñas comunidades como la que me ha excluido acceden a la interesante oferta del BIG DATA? ¿Se serenaran y producirán una comunidad de gentes que aman el debate o transformaran la energía de la red para sesgar la libertad y convertirla en tribus llenas de odio y persecución? No deja de ser una interesante pregunta, ahora estamos montando este corazón cibernético pensando que los algoritmos son neutros. Un especialista como Srikant Rajan nos previene: “Cada clic, visita, comentario se registra para construir un cubo de información virtual sobre usted que está disponible para la venta a cualquier persona.

Recuerde que el tiempo que quería ver una película y he aquí un cupón de descuento de repente aterrizó en su bandeja de entrada, ¿es fortuito? Bueno no, los cupones de descuento que tan alegremente agarró era sólo una zanahoria, el palo era seguir detrás de él.

El palo era tu vida, así que para ser más específico tu vida privada y personal. Y por personal, quiero decir muy personal. Los sistemas computacionales actuales pueden inferir cosas personales que nunca pensaste que nadie conociera sobre ti, pasando por tus huellas digitales. Por ejemplo, inferir su orientación sexual, rasgos de personalidad y preferencias políticas”.

Nos enfrentamos a comunidades sesgadas por razones subjetivas (mis amigos que me han excluidos del Face) y su traspaso a algoritmos que servirán a enfrentarnos a la pregunta: “¿Es que todos los datos pueden ayudarle?

No, — dice Srikant Rajan—  puede ayudarle a contratar, puede ayudarle a disparar, puede ayudarle a penalizar y puede ayudarle a la policía. Los tribunales están utilizando algoritmos para determinar el tipo de castigo que se debe dar, la policía está utilizando los datos para “policía predictiva” áreas de los riesgos percibidos”

La era que comienza estará bajo montañas de desperdicios ideológicos escondidos debajo de los algoritmos y ellos mandarán en nuestras elecciones —y en las de las tribus que se apropiarán para excluirle o excluirme.

La petición tendré que cambiarla por una que diga: los datos de la Big Data deben ser legislados. Uff! Menos mal que es Carnaval y en Vilanova las tribus nos volvemos locas.

 

Artículo en Inglés de Srikant Rajan

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