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by j re crivello

Todos apretaditos, es un sentimiento que refiere a un espacio fisico donde los jugadores saben que los intercambios humanos son de milimetros. En ellos cada uno sabe las normas y los conflictos de limites aparecen cuando la relacion se desgasta y uno decide probar una chance en otra espacio diferente: los ligamentos emocionales se desatan como guerras entre clanes. Todos toman partido, los unos incautos lagrimean y refieren que prefieren que sigan juntos, los otros preparan sus cosas más intimas y sablean a quien se pone a su paso, para salir, para escapar, para razonablemente encontrar algun lugar donde detenerse de la marea que le atrapa. ¿Y los que quedan? Luchan con las solicitudes del dia a dia, con las esquelas olvidadas o las facturas extras.

Los jueces escuchan, multitud de mujeres atrapadas en gastos que reclaman compensaciones no contadas: las fiestas de los cumpleaños de los niños no incluidas en el reparto, las actividades extraescolares que Él no acepta pagar y juntan facturas y tickets. La desigualdad de la pareja se abre paso dejando a unos y otros con sus obligaciones. Los masculinos lloramos poco, y enseguida buscamos una hembra que nos suavice el trance. Pues para nosotros es tan solo al comienzo, ¡una hembra¡; luego esta amable compañera del coito asoma como mujer. Los hombres somos frágiles alli donde aparece desmesura y sabiduria. Cada minuto restablece una nueva relación que parece calmar esa fragilidad. Ellas se quedan con los niños, con las cargas y hasta con los periquitos si los hay

En esta ruptura de los apretaditos de amor, ambos sexos establecen señales de supervivencia. A algunos les va mejor, a otros relativamente:

Me decia el albañil que trabaja en casa: ella se quedo con el piso y los niños, luego los echo. Y yo me quede con el amor y las ganas de familia y teniendo que comenzar de cero a los 50 años. Puede decirse al reves si es mujer, o interpretar otro canto coral. La de los hijos:

Mis padres se separaron cuando tenia 8 años y un espacio brutal y sin sentido se abrio en mi interior, fui a dar con mis dos abuelas italianas. Tarde años en recomponer esa grieta construida por dos seres que se odiaban como final de su intenso amor.

A veces los hijos de divorciados olvidamos esa momento mágico antes que ellos se separen construido en el amor: intenso, fecundo, rabioso e ingenuo que nos trajo al mundo desde ellos.

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