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by j re crivello

O el amor es ciego y los hombres no son conscientes, o el amor es ciego y las mujeres obtienen provecho. (Problema de lógica)

Ayer en una clase de lógica esta frase despertó ciertas miradas, de repente vi que en la mesa estaba llena por 6 alumnos hombres y de los cuales uno de ellos era trans, o sea participaba de la comunidad masculina desde hace unos años.

La primera observación es si el amor es ciego. Para los hombres lo es en la medida que asumimos que nuestra elección se basa en un acuerdo y que salvo que hayamos vivido solos e independientes previamente (y aguantado a otros hombres insufribles) carecemos del conocimiento a todo lo que rodea a la escenografía del amor y el compromiso. Las mujeres obtienen provecho, una frase que parece desmentir el concepto social de las mujeres, pues las estadísticas dan una valoración menor de ellas (en términos de salarios, reconocimiento laboral, etc.), aunque los hombres estamos influidos por anteriores mujeres que ejercieron el rol de madres.

A veces la ceguera espiritual guía nuestra alma, y hacer generalizaciones nos lleva a premisas contradictorias en la lógica y en la vida real. He preferido mantenerme en los hombres que había en la clase, todos mantenían un cierto embarazo ante la proposición, inclusive algunos no conocían el Mito de Cupido. Todos menos nuestro nuevo compañero. En otra clase de mayoría de mujeres experimente otra sensación, todas las mujeres presentes veían natural su sabiduría y los masculinos presentes encallaban ante la frase, lo que me llevo a afirmar: los hombres no se enteran y las mujeres saben de lo que va.

Pero tal vez no hemos avanzado mucho, y sería interesante considerar que Cupido -con los ojos al descubierto- que surge con el Renacimiento, puede ver a aquellos que ya están preparados para recibirle. El mito de Cupido se nos muestra como un reflejo social del descubrimiento del sentido del amor. La civilización –entendida como acto socializador- se amplía a través del sentimiento. Es el intercambio que entablan dos individuos, que están dispuestos a sufrir el desvarío de la razón y el sexo.

También la historia de la humanidad establece una liberación consentida entre reproducción de la especie, disfrute del sexo y vínculo civilizador del amor. Este equilibrio se desnivela, cada vez más en dirección a la sensualidad como vínculo satisfactorio inmediato de la individualidad burguesa.

El niño alado, desnudo, ciego deja paso a la visión del amor. Pero nos aparece demasiado simple e irreal ante la complejidad de los ritos sensuales de la moderna sociedad de masas (1).

¿Volvemos a los seis alumnos que hacen el ejercicio de Lógica? ¿O aceptamos que vivimos tiempos Líquidos?

 

  • El Mito de Cupido Link
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