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A mi prima Alicia

Tal vez superamos barreras. Y recibimos constantes llamadas desde la familia. Y la vemos desde multitud de ángulos y nos atraviesa. A ratos la vida nos planta delante de una prima y uno ve en sus ojos le mirada de los ancestros. Aunque es un individuo singular todo se precipita, los acuerdos antiguos, la diáspora y el cambio, las diferencias y similitudes. Es como una nave espacial, Ud. o yo nos montamos y la fuerza de los genes repica constante, y durante unos días nos atrapa, nos inquieta, nos intuye. Si Ud. es hijo único pero está entre los mayores, su vida es un pedazo de esa gran familia, y es testigo ante las generaciones venideras de los romances, las luchas o los pactos de sangre. Muchas veces surge en una pregunta:

¿Dime como era la abuela? ¿Es verdad que tenía esa fama de ser fría o distante? Y uno que vio la llegada a la Luna sentado con ella, o leyó el periódico a los 10 años con ella, o discutió de un golpe militar a los 12 con ella, o se acostó a dormir la siesta en la cama con ella y vivió sucesivas trampas del amor, de repente abre esa puerta al pasado y surge una fuerza, añeja, irresistible, que le convierte en testigo para los demás. Y dice:

—Tu Nona, tiene una cierta mirada parecida a ti. Al terminar la última letra presiente, intuye que el mundo fuera ya cabalga, los dictadores nos atronan, Maduro despelleja Venezuela. Nada, Nada puede cambiar las reglas familiares, que son sólidos acuerdos de gestión del tiempo, de las risas, de los murmullos, de las confidencias que calman o aceptan los cambios.

¿Me comprende Ud. que ha vivido igual que yo la larga estación donde la vida nos somete a silencios o risas?

It can be true that…*

 

*Puede ser verdad (cierto) que todo hombre es mortal

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