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Hoy visita el blog Barcelona, Pedro para acercarnos a un tema apasionante la presencia de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas. -j re

By Pedro García

Desde que con la Revolución Industrial se empezara a sustituir la mano del hombre por máquinas de vapor o motores de combustión y finalmente por ordenadores, la Humanidad no ha dejado de preguntarse lo mismo. ¿Hasta qué punto es sustituible? ¿Llegará un momento en que se un cerebro artificial se rebele contra sus creadores cual monstruo del doctor Frankenstein?

La mecanización y automatización no es nueva, pero en los últimos meses es una constante en las noticias. Se prevé que en pocos años desaparezcan oficios tan típicos de hoy como los cajeros de supermercado o los telefonistas. Se avecinan malos tiempos para quien no tenga unos estudios especializados, pues son los primeros que caerán y los que tengan que espabilar antes.

No solo los trabajadores de este tipo se verán afectados, el largo brazo de la tecnología también está llegando a otros sectores en los que se necesitaría alguien con preparación. Los inversores confían desde hace años en algoritmos para operar en bolsa y obtener beneficios de forma segura y los delineantes han sido sustituidos por un famoso y popular software de diseño gráfico que cualquiera con una carrera técnica sabe manejar.

Es verdad que donde ha desaparecido un oficio siempre han surgido varios nuevos. La aparición del automóvil se llevó por delante profesiones que hoy ni recordamos, pero creó todo un mundo alrededor de su funcionamiento. Mecánicos, chapistas, técnicos de aire acondicionado, etcétera, y volverá a pasar en el futuro. Ocho de cada diez niños se especializarán en materias que hoy no existen dicen de nuevo los informativos. Habrá que verlo.

Pero hay algo que amenaza a este ciclo de sustitución y renovación de los empleos, la Inteligencia Artificial. No estamos hablando de una amenaza tipo Terminator, sino de algo más sutil, la superación del hombre por la máquina en un terreno en el que a día de hoy es insuperable. Es más que probable que algún día ocurra (de momento es solo Ciencia Ficción), pero de momento los ordenadores no son más que calculadoras muy sofisticadas cuya sorprendente capacidad está limitada a hacer lo que se les “ordena” que hagan. No hay conciencia entre esas microautopistas de silicio y los avances en la materia, si bien son sorprendentes, no son una amenaza para el genio creativo humano. Sí, el robot ASIMO nos maravilló a todos, pero no deja de ser una máquina que hace lo que se le programa. Incluso en el terreno de la ficción hay ejemplos de ello. El robot de AI, David, se comporta como un niño porque dentro tiene esas órdenes de comportamiento. Ni viviendo doscientos años sería capaz de cambiar. Lo mismo sucede en el futuro lejano de Asimov, sus robots son incapaces de romper las tres leyes sin quedar gravemente dañados.

Quizás en algún momento el hardware y el genio de alguien se unan y nazca esa genuina conciencia, una mente no humana capaz de juzgar, sentir y opinar sin que nadie haya programado su personalidad. ¿Será el nacimiento del fin del dominio humano sobre el planeta? ¿Qué pasará con nosotros cuando los robots sean capaces de sustituir sus propias piezas o de reprogramarse a sí mismos o a otros? Dejaremos de ser imprescindibles para ellos, y con su capacidad de procesamiento de datos, no tardarán en darse cuenta.

Cuando les hayamos dejado tantas cosas a su cargo que seamos incapaces de vivir sin ellos (si no lo somos ya) pero ellos sí puedan hacerlo sin nosotros, ¿cuál será la reacción de la Inteligencia Artificial? La respuesta sería fácil en caso contrario, solo hay que visitar un Punto Limpio. Pero la máquina no es humana, no podemos extrapolar nuestra respuesta a una lógica que no responde a nuestros estándares.

Como opinión personal espero que quien sea que crea un ente tan poderoso lo haga lo más benevolente posible o, al menos le ponga un botón de apagado. Sería un fallo imperdonable permitir que fuera tan humano como para dejar sitio a la venganza, el odio o el rencor. Otra posibilidad sería hacerlo poco potente, similar a una persona o incluso a un animal, para que no pueda ser tan “listo” que nos supere. Porque hacer algo tan peligroso sería un acto de irresponsabilidad demasiado caro.

En todo caso, las capacidades que le atribuimos a un futuro dominado por la Inteligencia Artificial pertenecen a la mera especulación que hacemos extrapolando nuestros miedos y esperanzas de hoy. No hay más que ver las predicciones hechas a principios y mediados del siglo XX, desde aquel obsoletísimo año 2000 de las viñetas de 1910 a los futuros post apocalípticos llenos de radiación de la Guerra Fría. Ni tan bonito ni tan destructivo. Ni los coches voladores de Regreso al Futuro ni los droides asesinos antropomorfos o Los Ángeles decadente de Blade Runner (ya vamos tarde). Algo parecido ocurrirá con la tecnología y quizás, solo quizás, nunca lleguemos a tener un jefe con cerebro de hojalata.

 

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