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by j re crivello

Aquella mañana presentía que sería estúpida, deseaba salir a pasear pero el otoño se había echado encima, estaba molesto e inseguro, no podía acomodar en mi cabeza los datos de los últimos días. La rusa y su asesinato me daban vueltas y me la imaginaba de miles de formas, pero nadie con paciencia me la había descrito. Ni siquiera Grow. Todos hablaban de ella de manera parcial y sus relatos sugerían más a una señora del servicio secreto. Y luego estaba algo recurrente y áspero en esta historia, la aparición de los fantasmas, los cuales no hacían más que alterar esta investigación, ¡si es que le podíamos llamar así a las apariciones! ¿A quién podía contarle aquello?, es que el tema… ¡no tenía por donde entrarle!
Decidí ver mi twitter, hacia días que no me comunicaba con Grow. Repase los mensajes:

#Queda un día para que nos veamos Grow.

#He traducido algún poema de ella y veo cosas extrañas. Grow.

#Le llevare una foto que tengo de ella. ¡Solo poseo una! ¡Que desgraciado soy!. Grow Y al final un texto bastante extraño:

#La señora Svetla era fina y delgada, pero su boca era muy sensual. Aún recuerdo su grácil acento basado en saudades (1) antiguas”. Papa Xico ¡Que dice este tío! –Exclamé al ver que su mensaje le involucraba más de lo intuido-. Mire el sigificado de saudade en Wikipedia: “profundo sentimiento de melancolía producto del recuerdo de una alegría ausente, y que se emplea para expresar una mezcla de sentimientos de amor, de pérdida, de distancia, de soledad, de vacío y de necesidad”. ¡Vaya! –Pensé-. Por fin alguien definía su estado de ánimo. Pero: ¿cómo Papa Xico podía entender las emociones de la rusa, de una forma tan exacta? Decidí tenderle una trampa. Escribí un mensaje para él, en twitter:

#¿Alguna vez le dijo ella lo que sentía? Fdo j rick. Y, aún agregue algo más directo: he encontrado una poesía en español que ella le dejo a Ud. Era la que me había regalado Grow, decidí apostar por esta ficha, y pregunté: ¿le gustaría tenerla de recuerdo?. Pulse enter. A los pocos minutos recibí una respuesta corta e intensa:

#Ella me dijo unos días antes de su muerte, que deseaba normalizar nuestras relaciones. Papa Xico.

#¿De afecto? –pregunte en el acto. Su respuesta vía twitter fue:

#Si. No sé por qué nos habíamos ido enredando a pesar de la diferencia de edad, de nuestra condición o… de los deseos físicos. Papa X. Volví a escribir:

#Se puede decir…, caramba, le quería preguntar si me lo permite. ¿Tuvieron algún contacto, digamos… sexual? J rick. La respuesta presentí que está vez no llegaría. Decidí esperar unos minutos. Me encontraba en un frio espacio, era inútil decirlo, muchas veces allí, mi ordenador era la continuidad de mi soledad. De repente twitter escupió:

#Aquella mañana su traje frio y verde limón se desgarro. Quise ayudarle. No pude más que contener la respiración. Viaje por su mirada hasta el final, una profunda soledad y sus deseos de ser amada me atraparon. Le habían doblegado, -debo confesar- su cercanía física me había atrapado. Hacía años que no sentía un contacto tan cercano ni respiraba una piel sedosa y fina. Me deje llevar y acabe borracho y exhausto. Eran mis últimos años,quizás maduros y escasos.

¡Déjelo Rick! El recuerdo de infinidad de aquellas tardes ¡me hace… mucho daño! Papa Xico
Me quede perplejo y sin más, vía twitter confirme la cita con Grow. En la hermética figura de Svetla confluían diferentes emociones, breves e intensas de diversos individuos. Me dije: cada nave escuálida y sin rumbo deja estela. Solo tengo que seguir la suya y descubriré que paso aquel día. Mire en la agenda pequeña, la que había encontrado de ella debajo del piano en el Museo Romántico y leí de nuevo una anotación que había pasado desapercibida:

“Me agrada su silencio, me doblegan sus celos. Un latino #cubierto de cenizas# se aplaca en la tarde. Le seguiré”. ¿A quién se refería? A cada paso las incógnitas eran de mayor calibre. Estaba pensando, un poco absorto, cuando mi móvil sonó. Era mi amigo del museo.
–Hola –dije.
– ¿Estas bien? –pregunto.
– ¡Vaya con el Comandante! -dije. Esta –continué- dominado por la rabia y la venganza. Pero al final pude tener alguna conversación. Dice que tiene un libro en su celda de cristal y me lo entregará si visito la casa al lado del museo.
– ¿Cuál? -pregunto. Sin respirar, dije:
–La de rayas ocres y amarillas.
– ¡Ah! La que está abandonada, que le puedes ver con tan solo cruzar el jardín. ¡De esta… no me pidas las llaves!
– ¿Por qué? -pregunte.
–Bueno, te diré -respondió con una voz más clara que de costumbre, nadie lo sabe pero la puerta central está sin cerradura, según me explicaron, el Ayuntamiento no tenía dinero este mes y la hemos dejado de aquella manera. Solo hay libros y mobiliario del siglo XIX. Alguna vez hemos intentado conocer el origen de la casa pero no hay documentación. Lo máximo que conocemos es que es la Casa de Santa Teresa ¿No pensaras?…
–No -respondí. Me entraban unas ganas tremendas de confesarle que iría solo y dentro de muy poco, pero me contuve. Aunque me atreví a preguntar:
– ¿Tú crees, que puede vivir alguien allí dentro?
– ¡Ya estamos con la misma canción! -dijo riendo, pero agrego- de ser cierto, sería en la cúpula cuadrada del techo, la que tiene cinco ventanas –su risa me hizo apartar el auricular del oído. Insistí en la sospecha. ¡Que jodido eres! –Dijo mi amigo-. Que yo sepa no tenemos ninguna explicación a ciertos sucesos…
– ¿Cómo cuáles? –de nuevo aparecía otro espacio vacío, pero con alguien en su interior. Mi amigo agrego:
–Sabemos oír una risa, mucha risa, a partir de los días de verano.
–O sea que…
–Bueno esto no se puede decir, pero al alcalde le da pavor que se sepa que en esa casa habita un alma.
–Iré esta noche –dije, sin esperar su aprobación.
–Ya me dirás algo –la voz de mi amigo insinuaba más de lo que decía, pero agregó con ironía: te falta la manguera de los caza fantasmas. Me despedí de él, con un compromiso, de traerle esta vez una prueba.
–Ya… –se escuchó antes de colgar.

 

&&&
Grow detuvo su coche frente a la estación, le vi entrar y llegar a mi mesa. Me pidió le siguiera, le veía agitado, por sus gestos deduje que deseaba mostrarme algo. Fuera hacia un día terrible, llovía intensamente, ambos nos montamos en un Jeep antiguo con un techo de lona lleno de agujeros. El agua corría por aquella balsa sin más, solo le superaba el ruido intenso y difícil de un motor antiguo que tiraba en la proa.

Continuará

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