5e9a7ba53e0c98dd140a50d9378934d5

by j re crivello

El frío de junio hace tiritar los árboles y las plantas, bajo un cielo fúnebre y unas estrellas que también tiritan, casi celestes. Ya se despobló el jardín. (Pág. 229, Manuel Mujica Láinez Misteriosa Buenos Aires)

Se han ido, se han marchado, el paso del tiempo aleja seres que estaban cerca, nos explicaban sus vidas, sus sueños. En nuestra memoria, ella tan altiva y precisa, nos re-envía cada tanto sus voces, sus astucias, necedades o brincos de amor. Hoy vivimos una gran insistencia en vivir: ¡Hoy! ¡Hoy! Gritan desde las redes, y consumimos ese hoy en cantidades hasta inclusive toxicas.

El ritmo de los futuros sueños, o de los planes de futuro, o de los proyectos tiende a convertirse en un presente demasiado rápido. Por ello los proyectos no se maduran, las parejas se separan, los bienes se dividen. La Modernidad líquida nos convierte en jugadores del presente. En mi Instagram pasan miles de fotos del presente, se suceden unas a otras, se queman, se empujan, se derriten. Y si el futuro es difícil de asistirle, al pasado algunos le abandonan en carreteras escogidas para ello. Le niegan.

Los ausentes claman venganza. Nos recuerdan que por ellos estamos en esta coctelera al que se le derriten los polos. ¿Les visitamos?

Nota: Es miércoles y este artículo se asoma triste… ya sé, tenéis sed de presente.

Anuncios