Y es el último de la serie viajes, la próxima semana ya casi me voy a el Sur (Bariloche, Bs Aires, Cataratas), con lo cual estaré muy haragán, pero… 25 escritores invitados me reemplazan, es que me quieren y han decidido colaborar como cada año en Agosto… ¡Zas! No lo esperaban ¡eh! j re

by j re crivello

Puede ser blanco o asumir el color de la paella. Le puede ser entregado en la mesa un día laborable como acompañamiento del menú, o se lo pueden servir con cebolla frita en aceite.

Nada cambiara si Ud. prescribe que aquella sonrisa que ha dedicado al camarero ha sido cortes y otras veces esquiva. En la Luna –cuando vivamos allí, meterán arroz en las colinas onduladas desde las que se ve la Tierra –si resuelven como llevar agua. Y… en Marte tal vez el arroz sea seco y sin pedigrí y quizás lo comparta con alguna alienígena del tercer nivel de la Galaxia Andrómeda, quien está de paso y huele a sal.

Pero si apuramos un poco nuestra rencilla con esta genial comida traída desde la burbuja de Asia, podríamos servirla también en los viajes low cost, como complemento al sueño reseco que damos en la segunda hora casi antes de desembarcar en un aeropuerto a 100 Km de donde nos esperan. ¿Quiénes? Pues, ellos, los poderosos dueños del son. Solo nos quedara comprar una postal, pegarle un sello y escribir

Estuve aquí y me acuerdo de ti. Besos.

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