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by j re crivello

_Hoy no saldré –dijo mi gato. Boris me regalaba la noche libre. Eran las 11. Su barriga estaba sobre el alfeizar, fuera la noche de Barcelona refrescaba permitiendo intuir la llegada del otoño. Le respondí con una pregunta.

_ ¿Es verdad que los gatos tienen siete vidas? Sus ojos se abrieron, ya casi estaba preparado para dormirse y dijo:

_Yo estoy en la sexta. Llegué a tu casa desde aquel edificio a la derecha. Mi dueño era un americano que recibía bolas de cocaína en contenedores de chuches. El negocio funcionó hasta que la Policía española detecto un cargamento y todo se estropeo. Mi primera vida se perdió en Nueva York. Al salir de un bar, mi jefe, Bernie Anderson se tiró desde un edificio sobre un camión. En mi caso calcule mal y estuve perdido.

_¿Cómo te recuperas de una vida?

_Viviendo la siguiente. Mi gato Boris había dado en el clavo. Hasta los humanos somos parecidos, recuperamos una muerte con un duelo, una enfermedad con un saneamiento físico, o una carga laboral con una marcha hacia otra empresa. Vivimos sucesivas cascaras que dejamos cual intrusos y… hasta nos equivocamos repitiendo las vidas por ser incapaces de liberarnos.

_Los miedos son los grandes carceleros de vosotros… los humanos. Boris ponía cara de irse. De apartarse y me soltaba una frase detrás de otra para aguarme el único día de sueño. En aquello apareció mi mujer, parecía decirme: ¿Vienes o vas? Y como buen marido respondí: “voy”.

_¿A dónde vas? Pregunto desconcertada. Le di a entender que haría las trece tareas que me tocaban (cerrar ventanas, apagar la tele, bajar persianas, y así sucesivamente. Los masculinos contamos nuestras aportaciones como la sal que domina los guisos –me explique mirando a  mi gato.

_En eso somos diferentes –respondió Boris. Se acaba el martes –pensé.  ¿Me contarás sobre tus otras cinco vidas, Boris?.

_Si. Mientras hacía mis trece tareas antes de llegar a nuestra habitación, recordé un libro que ponía:

#los gatos eran tan amados en Egipto por ser la reencarnación de los dioses en el trance de comunicarse con los hombres y manifestarles su voluntad#

Notas:

En el cementerio de Beni -Hasan en Egipto fueron descubiertas cerca de 300.000 momias de gatos. Desgraciadamente en esa época fueron llevadas a Inglaterra para ser usadas como abono. Existe un dato significativo que cuenta que una compañía británica compró a finales del siglo XIX un cargamento de 17000 kilos de gatos momificados, para pulverizarlos y emplearlos como fertilizantes en Inglaterra. En aquel barco se presume que viajaron unas 180000 momias felinas Link:  http://lacasaoriental.blogspot.com.es/2012/07/el-poder-de-los-gatos-en-egipto.html

 

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