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by j re crivello

Mañana último artículo: Palacio Barolo, el faro del fin del mundo

En este viaje me persigue una sensación de país abandonado al populismo durante diez años. Unos días antes, la manifestación de los sindicatos peronistas es la clave. Iba hacia el hotel y me mezcle repetidamente en ese lago de almas: familias comiendo en la calle, gentes venidas en autobuses del interior de las villas miserias. Observo desestructuración y odio visceral al cambio. La cultura del subsidio y el orgullo de una fuerza intangible, la del Kirchnerismo o peronismo antiguo que desea someter al país a sus leyes*. Me rodea una continua dejadez, de un país aislado, nacionalista que no acepta los estándares de calidad mundiales. En suma, mi cabeza trabaja para explicarlo como una fase de una guerra: cuando te has hundido aceptas que lo que te rodea es tu sino y vas renunciando a mejoras que en otras sociedades son irrenunciables.

En cualquier conversación al azar si explicas que Bariloche es una maravilla pero un auténtico desastre (calles y aceras rotas, buses caros y sucios, excursiones a precio del Primer Mundo con servicios inhumanos, etc.) alguno te desliza: “es que van muchos jóvenes de vacaciones y lo destrozan todo” Si el taxista te cobra un dineral y te lleva por pendientes nevadas sin cadenas en los neumáticos a sabiendas que es tan solo: “una nevada ocasional”, deslizas una sonrisa y rezas al Gauchito Gil. Y citaría un ejemplo tras otro, en lo los precios son de 1er nivel, pero asistimos a una continua estafa al visitante.

Dejadez y estafa. A estas palabras no las explica el tango, ni el tradicional lamento argentino. Las grandes sociedades —y la argentina la es, se fundan en la innovación y el intercambio con el resto del mundo. El discurso nacionalista no puede esconder las debilidades y… aceptarlas es la mejor manera de refundarse.

 

Notas:

Podria citar miles de ejemplos esplendidos que he vivido, pero a veces es sano decir aquello que no lo es…

Por el aeropuerto de Ezeiza pasan 10 millones de pasajeros por año. Los tres aeropuertos españoles más conocidos han recibido 10 millones tan solo en julio. ¿Aprender? Siempre es posible, si uno abandona su auto justificación.

*Limpiar la zona de la manifestación costo 600.000 pesos (datos de la prensa argentina), para que Ud. compare un hotel de 4 estrellas cuesta 2.040 pesos por día.

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