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Me he estado riendo mucho…

¡No sabía que te habías bañado con la crema para várices! Por eso viajaste bien y dormiste más en el micro. ¡Estabas súper refrescado y relajado en todo el cuerpo!” M. Nigro Cartas privadas

Aquella mañana la crema para varices que accidentalmente utilice en el lavabo de Mother me situó en otra galaxia, parecía que los años se me habían echado encima, decidí mirar el prospecto de la crema. Decía:

Las cremas tópicas son para ser utilizadas en los sitios señalados. Por ello al llegar a la estación del bus me resbalaba todo. Parecía sobrellevar mi angustia por el fallecimiento maternal con tal ligereza que los indicadores luminosos de la salida de los autobuses sabían a juerga de discoteca de Ibiza; los sándwiches de pan argentinos sobresalían de sus platos llenos de ese aceite que queman en las gasolineras; y al pedir un cortado su café se sobreponía a la leche imaginando leones marinos que gritaban en su lateral de loza para avisarme de los peligros familiares.

En esa ligereza, para mi Buenos Aires era una dama recostada en el cemento que reducía los deseos de sus ciudadanos, a una letrina que engullía los miedos y los odios. Todo era blanco, suave, lleno de una espuma para rasurarse. Estuve sentado un buen rato en aquel bar, y la sensación fue en aumento, la crema de las varices ahuyentaba mis males y permitía crecieran enanas o dueños del circo cabreados por perder la clientela años tras año. Quise ponerme de pie, pero mi forma de ver la pasarela que llevaba hasta mi avión que viajaría sobre el cemento se había transformado en una jungla, llena de maleza, y con ojos humanos capaces de asustar. Pero llegue hasta el lugar donde un tipo vestido de conductor me pico el billete y dio via libre hasta un asiento con ventana. Aquellas imágenes iban en aumento, si cerraba los ojos el tropel se atascaba y se repetía torturándome aun mas. Intente paliar mi alteración concentrándome en la salida y la lectura de la Biblia por la azafata.

¡Nunca había vivido una historia tan interesante del pueblo de Israel caminando por la jungla! Esa noche tal vez no pude pero a los días siguientes me entretuve en promocionar la crema entre mis amigos, lo que se tradujo en un accidente, dos peleas y un asesinato cometidos por exceso. A continuación pasare a resumir su relato, esquivo aquellos que me escribieron diciendo que la crema es tan interesante que le han reemplazado por los afrodisiacos.

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