cover Sicilia

Sicilia Juan Re crivello  ©Diseño de portada: Carlos Pradier

De esta manera aparece este libro que publiqué con Carlos hace cuatro años, él ha fallecido ayer y en los próximos días reproduciré tres artículos del libro en su honor. También lo pondré en gratis en Amazon vaya pues este sentido homenaje: ¡Vamos Carlos! -j re. Link a Sicilia en Amazon y gratis a partir de las 14 horas de España

El escritor de Dios -y 2

Mal comienzo fuera llueve y en la península de la nube en la que vivo se dan recortes. Es decir la tormenta reduce mi casa y descarga allí debajo. Y… tuve la feliz idea de visitar a Dios. Le encontré sin trabajo, abandonado a la lectura de un comic extraño y vil: El Llanero solitario. En esa aventura la relación entre el vaquero y su compañero indio parece un capricho del destino. Debo confesar que los hombres no cabalgamos juntos con otros masculinos, a lo sumo aparecemos en escenas de cerveza y partidos de futbol fabricados en la factoría de Hollywood. Pero esta relación con Dios, el poder y este italianizado escritor era como una novela, al verle, dije:

–Día espasmódico ¿no? Mi nube descarga encima de Barcelona y los turistas sacan sus tarjetas para comprar recuerdos, fiebres de diseño y algún que otro ruido lumbar que ellos le llaman sexo. El me miro, y señalando al vaquero y su compañía dijo:

–Estos dos me gustan porque hace 30 años en los colegios de curas pasaban sus aventuras después del rezo. Y me causa mucha risa ver matar con balas de plata luego de cantar el Angelus.

–Serian tiempos de sueños y abstinencia –dije

–En el Cielo siempre nos abstenemos, pero los comics de la tierra están saturados de golpes, canalladas y encuentros de serena elegancia.

–De ¿serena qué? –pregunte, por aquella expresión tan fabulosa para un escritor o un moralista pero tan alejada de la vida terrenal. El dejo al Llanero que flotara, y dijo: “el consumir atrevido, del poco tiempo de vida allí abajo, nos lleva hasta esa puerta doble, la del Cielo y el Infierno. Si practicaran la serena elegancia pasarían por esta sin ni siquiera hablar conmigo.

– ¿Y porque lo hacemos? -pregunte

El diablo, existe el diablo –contesto Un señor rabioso de ego, deseos envidia y saludable creatividad que nos aproxima a perder la elegancia. Estuve a punto de referir que no creía en ese tipo, ni le había visto, ni sabía si existía. El presencio mi desvelo, aunque bloquee mi pensamiento al estilo de los magos, para poder transferir los pensamientos del otro, fui lento y estaba en sus manos. Él dijo: “mira, allí está” Un señor de gabardina gris, cara de resfrío de verano, jersey de mangas y sin pantalón, de color rojo anaranjado nos miraba. En un gesto rápido e inocente levante la mano y le salude. Desde aquella distancia él sonrió e inflamando los ojos pudo crear un pastel gigante del que escapaban jovencitas. Dios se abstuvo de decir algo, yo solo pude referir: “¡Mierda!” y la nube del fenómeno estallo en un violento tifón.

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