by j re crivello

“Terminé de pasar el manuscrito el domingo, a las once de la noche. Me dije a mi misma: “Sabes Nat, creo realmente que el libro está acabado”. Me levanté, y me sentí irritadísima. De repente ya no sabía de qué trataba el libro, de qué hablaba, no tenía nada que ver con mi vida. No me serviría para encontrar un amante, o para lavarme los dientes por la mañana. […] Quizás dentro de poco podré volver a vivir la existencia de un ser humano. Volví a casa aliviada y feliz. A la mañana siguiente lloré. Al llegar la tarde, me encontraba estupendamente. Pág. 211 Natalie Goldberg, El Gozo de Escribir.

El proceso de editar es muy parecido, en mi relación con escritores como editor les escucho y lucho por que sus talentos lleguen al gran público. A veces sus e mails o Messenger en privado me llaman: Maestro u otros Maese Crivello, algo que me halaga sobremanera. Ellos me permiten entrar en su mundo y su voz se descubre logrando que en este trabajo conjunto desaparezcan los artificios o aspectos no plenamente propios de su mundo.

El proceso de mostrar lo auténtico es un privilegio de un editor. En 2018 hay en mi cartera muchos y muy interesantes autores, Hoy someto a vosotros un pequeño aspecto de esta tarea.

Luis Adry, una voz que vive en Cuba. De escritura ligera pero sin cometer errores. Su mundo se despliega captando la atención del lector. Sus mensajes de Messenger a las 12 de la noche son timbrazos cuando ya decaigo. Dice:

La noche vino desde el este con una llovizna irregular, pero insaciable; y ya los vecinos comenzaban a tener teorías sobre un mal augurio. Pero Luis y Ana eran buenos ignorando todo lo que atrajese desdichas, según él, era la única forma de evitarlas. Incluso, podía asegurar que aquella lluvia no era un castigo del cielo, sino lo contrario: la única”

Lucas Corso vive a 800 metros de mi casa, (buen conversador y de buenos chistes), es un tipo joven que escribe cuentos en territorios imaginarios donde la gente queda atrapada. Su escritura es casi limpia, su ritmo pausado y de provincias. Dice:

—“Que te subas del duro a aquellas bajadas le falta pena. – farfulló. Y para él tuvo todo el sentido del mundo.

Se levantó, buscó las zapatillas y, después de enfundarse en el batín lila oscuro que estaba doblado sobre un silloncito, salió de la habitación chasqueando los dedos. Cruzó el pasillo al ritmo que marcaban sus chasquidos y entró en el salón. Este era un espacio amplio y acogedor, sin duda su lugar favorito de toda la casa. Ahí comía siempre y a menudo hasta dormía. También cantaba…”

Puedo citar a varios autores más, llegan de muy lejos. Me hablan al oído, escriben en mi Taller de Escritura, o su e mail llega por fleminglabwork@gmail.com.

Nada es lo que parece, el acto de editar es amar a otros y que ellos te amen, luego los lectores reciben historias bien construidas y sólidas.

¿Usted lee?, bloguee a estos autores, somos pequeños pero intensos. ¿Usted escribe? Súmese a esta corriente de talento. Le espero.

 

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