Mario Pascal

by j re crivello

El paso de los años nos puede hacer terriblemente oscuros o amablemente serenos. Es una elección, a veces en otros, las trampas de la vida nos empujan como si fuéramos a beber toda el agua con sal que hay en el mundo. De nosotros esta escapar de esas curvas pensadas para remover nuestra alma. A partir de los 50 y tal vez de los 60 comienza una nueva vida (en mi caso he cumplido 4 años) esta dorada juventud se aleja de los plazos brutales del hacer, de las hipotecas materiales y nos centra en la carretera más austera de preguntarnos: ¿Seré un ser oscuro o brillaré lleno de amor?

Es en ese momento cuando a veces miramos hacia atrás. En mi caso Tío Mario (el hermano de mi abuela), normal, austero. Pero lleno de cuatrocientos mil argumentos para reírse de las escenas del egoísmo humano, en otras aparece otro tío, Armando, cubierto de un sentido irónico, donde los males del alma resucitan si uno les da sentido o desaparecen si la ironía les derrite.

Pues estos dos grandes derretidores de los males del alma presiden mi tránsito en mis 4 años a partir de los 60.

¿Ud. ha escogido cuál es su guía para partirse de risa a partir de los 50/60? Seguro está muy cerca, en su familia sepultado por historias viles y egoistas. ¡Libere a ese señor o señora!

#es tiempo de amarnos.

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