66f88274ce4329fc669ec502493f0fad

True Crime / Serie Negra / Barcelona

Entrevista a Joseph knox en La Vanguardia

Varias noches de alcohol y drogas en la ciudad de Manchester fueron el germen de la historia que ha dado a conocer a Joseph Knox como nuevo autor revelación de la novela negra británica. La joven promesa del género, de 31 años, retrata en su primera obra, Sirenas (Roja y Negra), una sórdida ciudad con gran tráfico de estupefacientes y explotación de mujeres.

Un mundo que él mismo conoció de cerca mientras trabajaba en uno de los bares más grandes de Manchester, época en la que frecuentó alocadas fiestas que también le sirvieron de inspiración. La trama argumental está protagonizada por un investigador caído en desgracia –Aidan Waits-, habitual consumidor de anfetaminas, que se ve abocado a inmiscuirse en una arriesgada misión: rescatar de las garras del narcotráfico a la hija de un influyente político a la vez que lucha por sobrevivir en un ambiente policíaco corrupto.

Durante su estancia en Barcelona para participar en el festival BCNegra, Knox ha explicado que la ciudad que muestra en Sirenas es una cierta interpretación de la Gran Bretaña postindustrial, en la que “se han instalado los prejuicios, el racismo y la rabia reaccionaria, que encaja muy bien con ese auge de la derecha y la situación de ‘brexit’, con un país desencantado y que está siguiendo los peores instintos. En mi novela hay un conjunto de personajes que no se libran de ese mal instinto, que condeno y no apoyo”, ha comentado el librero.

– ¿Se esperaba esta acogida de la crítica y el público?

– No, para nada. Sirenas es un libro escrito a lo largo de ocho años, y durante buena parte de ese tiempo nunca pensé que lo terminaría. Mi familia ni siquiera se creía que existiera la novela, pensaban que era una fantasía de mi mente. Yo, simplemente, soñaba en llegar el final. El hecho de que haya sido publicada y traducida a otros idiomas me parece un privilegio absoluto, y que, además, a los críticos les guste es la guinda del pastel, así que me siento muy afortunado.

– Pero usted empezó a escribir desde que era un niño…

Sí, yo siempre he padecido insomnio y mis padres se dieron cuenta de que la mejor manera de que no causara problemas a las tres de la madrugada era comprarme libros. Y de allí pasamos a los cuadernos en los que empecé a anotar chistes que inventaba, que eran pésimos, pero fue una buena práctica para empezar a escribir.

– ¿Qué le llevó a interesarse por la novela negra?

– Yo creo que me atrae lo miserable (ríe). La verdad es que siempre he mirado el lado oscuro de la vida, y cuando supe que quería escribir ficción, la novela negra me dio un abanico muy amplio de cosas de las que tirar. Lo que realmente me encanta es la investigación alrededor de los personajes, es decir, una novela de detectives como Sirenas es la excusa perfecta para meterse bajo los secretos que todos tenemos. Y eso es muy divertido.

– ¿Cree que es difícil hacerse un hueco en este tipo de literatura?

– La gente no acaba de captar exactamente quién eres o cómo eres hasta que llegas a la cuarta o quinta entrega de una serie. Sirenas es un libro muy oscuro, muy urbano, que habla de la explotación y del poder. El tipo de novela que igual no estaré escribiendo de aquí a dos o cuatro años porque espero que la serie evolucione y cambie. A veces me he preguntado si la percepción crítica hacia mi persona irá hacia arriba o hacia abajo, y creo que la manera de no decaer es hacer algo distinto, un desafío.

“Siempre he mirado el lado oscuro de la vida”

– ¿Por qué el protagonista de la novela, Aidan Waits, es ideal para infiltrarse en una red de narcotráfico?

– Él es un policía encubierto en una misión, y creo que sus superiores estarían bastante contentos con que desapareciera. Y al sobrevivir, lo que hace es cabrearlos aún más. Creo que buena parte de la tensión del libro radica en este punto. Aunque es un detective, no actúa realmente como policía porque está muy solo. Y por otro lado, los delincuentes a los que investiga lo matarían si supieran lo que está haciendo. Una situación dramática potencial.

– ¿Por qué escogió el nombre de “Sirenas” para referirse a las mujeres que protagonizan su libro?

– Yo quería escribir novela negra siguiendo la tradición de Raymond Chandler, pero el problema con estos escritores clásicos es que buena parte de los personajes femeninos –basados en la idea de femme fatale– no funcionan en la actualidad, porque a menudo la única motivación que tienen es ser objetos sexuales, conseguir dinero o traicionar a un hombre. Mientras que los hombres en estas novelas utilizan mucho más el cerebro, tienen más personalidad que las mujeres por el poder que se les concede y porque es su única manera de manipular el sistema y de intentar tener una vida que funcione.

– ¿Y cómo son las mujeres jóvenes que aparecen en ‘Sirenas’?

– Están un poco atrapadas por diferentes motivos: a veces por su aspecto, por su realidad económica, y otras veces simplemente por el tipo de actitud sexista que impera a su alrededor. Por tanto, lo que quiero mostrar es la falta de opciones de estas chicas que se enfrentan a situaciones duras, especialmente, en este mundo peligroso. Así que Sirenas me vino a la mente como título porque en la novela hay peligro, sensualidad, y muestra también ese viaje de Aidan, que se ve atraído hacia ellas aunque quieran destruirle como las sirenas míticas. Este nombre también les da un sentido de poder y de peligro.

– ¿Qué parte de la novela es ficción y qué parte es realidad?

– El libro empezó prácticamente como periodismo porque estuve trabajando desde las diez de la noche a las cinco de la madrugada en uno de los bares más grandes de Manchester, donde había muchos problemas con drogas y violencia. Así que allí vi buena parte de ese lado oscuro de la ciudad. Pero también las fiestas en casas privadas que aparecen en la novela están inspiradas en fiestas reales en las que participé y en cómo la gente las vivía. Evidentemente fui dándole una pátina de ficción.

Anuncios