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by j re crivello

A veces escapamos de sueños y caemos prisioneros de otros. Nada es en esta vida tan insistente como las sucesivas historias en las que navegamos. Por ejemplo, ¿es difícil que ninguno de nosotros no haya estado alguna vez cerca de la muerte?; o por accidente o alguna otra causa. En mi caso recuerdo, muy pequeño que me llevaron al rio y no sabía nadar y sentí que el agua me arrastraba y pude amarrarme a unos hierbajos en una isla de un terreno pequeño. Pero lo importante es lo que uno siente en esos momentos, y es algo así como:

Ahora me estoy yendo, solo depende de mí seguir atado a la vida. Una frase lapidaria si la pensamos en un niño de no más de 8 años.

Esos momentos, tal vez todos los hemos sentido. Todos hemos pasado por esa isla imaginaria donde sobrevivir una tarea titánica de segundos y aferrarse a la vida está unido a nuestra íntima cuestión: ¿Debo seguir? Por eso a veces cuando escucho casos de personas que han caído en la depresión y no son capaces de salir de su casa, regreso a aquella isla donde me aferre a la vida y pienso cuan capaz somos de amar la fuerza del instante que nos provee de vida.

#¡Hágalo!

Me cuenta su instante de vida en los comentarios… Le espero.

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