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La vida de un escritor es mítica, en el aspecto a que vive vidas que son propias y prestadas. Uno imagina en su interior fases de historias que sorprenderán o no  a miles de lectores. A veces acumulamos en esas casas, intensas y ricas historias que son descorchadas por algún ávido lector. Pero no es tan solo la ficción, también en multitud de escritores que practican el ensayo para explicar anticipaciones del futuro o del presente. En mi caso soy epiléptico desde los 8 años, nada diferente que cualquier otro ser humano que conlleva desde joven una dolencia crónica, pero al leer este artículo he comprendido alguna interacción más. Dice Àngels García:

“La epilepsia es una actividad eléctrica anómala del cerebro. La epilepsia crónica se ha relacionado con una reorganización de los circuitos en el cerebro. En este caso parecía localizarse en el lóbulo temporal, el cual está implicado en habilidades lingüísticas y creatividad verbal. Los expertos piensan que tal vez estos “circuitos poéticos” estaban dormidos mientras la paciente no tuvo crisis convulsivas y se activaron tras la reorganización de conexiones que desencadenó la epilepsia. Haciendo una búsqueda rápida en la literatura científica, encontré otros casos similares, lo cual apoyaría esta hipótesis que relaciona reorganización de circuitos en lóbulo temporal y la necesidad compulsiva de escribir.

Este ejemplo y otros similares ayudan a conocer mejor las bases neurobiológicas de la creatividad, y en concreto de la escritura creativa. Probablemente la creatividad, caprichosa como es, necesita de una actividad cerebral espontánea de base,  ya existente en el individuo, pero por otra parte requiere estímulos que la pongan de manifiesto o la hagan crecer. Los estímulos pueden ser inesperados como en este caso. No obstante, lo deseado sería que fueran constantes, un ejercicio, un hábito que aprendiéramos desde niños para no morir de aburrimiento o pura repetición. Estímulos mantenidos que renovaran la imaginación y nos hicieran más libres”.

Tal vez tenderé a decepcionar a la autora del artículo, los epilépticos algunos escriben y otros no. En mi caso desde pequeño aquellas bases neuronales están despiertas, tal vez como dice en su siguiente artículo:

“Tal y como explica en su artículo de la revista NeuroImage, los escritores noveles activaban las áreas visuales del cerebro (encuadradas en rojo en el dibujo), por contra, los expertos mostraban mayor actividad en las regiones relacionadas  con el lenguaje hablado (marcadas en azul). Según explica el Dr Lotze, probablemente ambos grupos utilizan estrategias diferentes. Los escritores noveles están “viendo sus historias” como una película dentro de sus cabezas, mientras que los expertos están narrándolas con su propia voz”.

Y aquí podemos decir que soy un escritor experto, pues he encontrado mi propia voz y mediante mi actividad en el Taller de Escritura y la Editorial Fleming, trabajo para que los escritores noveles encuentren su propia voz. Diremos que millones de personas escriben, pintan, o cantan pero no todas ellas escriben desde su propia voz y producen obras de calidad.

Regresando a las bases de la epilepsia diremos que ella es una dificultad o estímulo para que lo creativo se desarrolle, pero sin trabajo y espíritu y pasión por comunicar es difícil que alguien se convierta en escritor. También diré que algunos escritores desean seguir su camino en solitario, otros lo comparten en un grupo de talento y aceptan un tutor que los estimule y aumente su talento. A esta última faceta también me dedico –y me ayuda mi epilepsia.

Fuente

Fuente https://necesidaddedescubrir.wordpress.com/2014/09/28/el-cerebro-del-escritor-epilepsia-y-poesia/

https://necesidaddedescubrir.wordpress.com/2015/07/22/el-cerebro-del-escritor-diferencias-entre-escritores-noveles-y-expertos/

 

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