Seguimos incorporando colecciones a la web de Fleming Editorial, Olga Nuñez Miret reflexiona sobre el mundo de la novela romántica. -j re

Fleming ED! EditorialBy Olga Nuñez Miret

¡Ah, el amor! Las rosas rojas, San Valentín, cenas íntimas, aventuras en pareja, la emoción de encontrar tu media naranja, un sentimiento que hace que la vida nos parezca más bonita y llevadera. Por todo esto, el amor se merece un género literario propio (bueno, y de cine, de teatro… ya me entendéis). De hecho, si lo pensáis un poco, es rara la historia, sea del género que sea, que no contenga romance de algún tipo, aunque no sea específicamente una historia romántica. Las películas (y novelas) de aventuras suelen contener algún elemento de romance (la famosa “química” entre los personajes), la ciencia-ficción crea oportunidades para emparejamientos la mar de interesantes, lo mismo que la fantasía (La forma del agua, por ejemplo), e incluso los misterios y las novelas de crímenes o los thrillers no se suelen privar de incluir algún romance (a veces entre los protagonistas, otras como motivo del crimen). Incluso en el género del terror puede aparecer el romance (no solo porque los monstruos tienen su corazoncito, aunque también). El género bélico quizás es el que menos abunda en ello, pero haberlos, haylos.

Yo he vivido en Inglaterra muchos años, y leo mucho en inglés, y como en todos los idiomas, el romance es muy popular. Es un género que reconforta, porque uno de sus elementos es el final feliz. ¡Y qué más quisiéramos todos que tener un final feliz asegurado! Según la definición de la Asociación de Escritores Románticos de América, la novela romántica es un género que se caracteriza por el susodicho final feliz, y por una historia de amor como argumento central. Aunque es posible que haya subtramas, estas no deben adquirir un protagonismo total.

Lo que sí es cierto, es que las subtramas nos permiten escoger y sumergirnos en una gran variedad de mundos y aunque el resto de los elementos se mantengan, aparte de la imaginación de los escritores, no existe ningún límite al tipo de romance que se puede contar. Goodreads incluye todas estas subcategorías de novela romántica: romance contemporáneo (como Bridget Jones, por ejemplo, que también lo llaman chick-lit, literatura para mujeres, un término algo despectivo pero las historias nos gustan), romance histórico (los hay de todas las épocas, aunque, al menos en Inglaterra, los de la época de la Regencia, vamos, como las novelas de Jane Austen, se llevan mucho, aunque los escoceses también se imponen), romance paranormal (Crepúsculo, por ejemplo, que aunque juvenil, ha tenido un gran seguimiento), suspense romántico, romance erótico (50 Sombras, que sería una subcategoría, el BDSM), fantasía romántica (a mí me encantan los cuentos de hadas, y casi todos entrarían en esta categoría), en inglés hay una categoría que llaman “clean” o “sweet” romance, que es un romance en el que no hay nada ofensivo (para todas las edades, ni palabrotas, ni ninguna situación subida de tono, ni erotismo. En América, he visto muchos romances que se centran en los Amish, y suelen entrar en esta categoría. Incluso hay autores que ofrecen dos versiones de la misma historia: una para todos los públicos y otra solo para adultos), el romance cristiano (en esta categoría, la religión suele tener un papel muy importante), interracial, Western (los cowboys también dominan mucho los romances en inglés, y esta categoría a veces incluye un elemento histórico, aunque también hay historias actuales), ciencia-ficción, romance gay, lesbiano, bisexual o transexual (LGBT), romance de viajes en el tiempo (la serie Outlander, Forastera, de Diana Gabaldon es un gran ejemplo), romance afroamericano.

Yo también he visto muchas novelas románticas centradas en el mundo del deporte (el fútbol americano, por ejemplo), romances donde los protagonistas son músicos (especialmente de rock), actores o actrices, y, naturalmente, las nuevas versiones de las novelas de siempre (Jane Austen se lleva la palma, pero de todo hay). Ah, y no quiero olvidarme de las novelas de los Billonarios, que también se llevan mucho.

Como veis, las ha habido siempre (no os olvidéis de Barbara Cartland, Corín Tellado, Mills / Boon y Harlequin, estas dos últimas aún en la brecha), y la fórmula se sigue actualizando y variando con el tiempo gracias a su flexibilidad y a que nunca se pasa de moda.

Personalmente, las novelas románticas a mí me parecen muy terapéuticas. Si tenéis un día malo y necesitáis algo que os haga sonreír y suspirar, ¿por qué no probar una novela romántica? Como habéis visto, tenéis muchas opciones y una gran variedad, y son mucho mejores para la salud que los dulces y las copas de vino (¡Ay! ¡Qué mal ejemplo el de Bridget Jones!).

Si me he olvidado de vuestro subgénero favorito, no os olvidéis de decírmelo. Y contadme cuáles son vuestras favoritas.

Y aquí os dejo una página con recomendaciones, por si os ha entrado el gusanillo.

 Link a Colección de Novela Romántica

 

 

 

 

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