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En esta serie reflejo el espíritu de la cebolla: mi formación a partir de mis abuelos italianos y sus sueños, la vida argentina hasta los 18, y la fuerza espiritual de los españoles (y dentro como otra capa mis amados catalanes). Las capas componen nuestras vidas, cada una te alimenta y nutre. -j re crivello

Crush

En los años 60 sentarse en un bar y pedirse una Crush* era una experiencia fascinante. El camarero ponía en la mesa una botella un poco abombada en el centro, de larga base y presumida. Su burbujeante color naranja se desmadraba en el paladar. Era la naranjada que las tardes de verano y apetecía pedirla en una terraza. La macarrónica Coca Cola cual espejo, sostenía una dura lucha por suplantarle, mientras la Pepsi casi no existía. Pero si uno además, era capaz de levantar la mano, llamar al camarero y pedir un bocata de pan francés, de miga alta, pero sin tomate ni aceite, y una fina mortadela italiana, en ese momento el paraíso se había presentado a su mesa. En esos años Guevara –el Che, estudiaba medicina, o subido en su moto buscaba el espíritu andino. O los Kennedy, se pasaban sus chicas mientras el puritano discurso oficial le mostraba al mayor, como fiel esposo de Jacqueline. Pero, todo se quebró allí por el 63.

Aún recuerdo, era una tarde soleada, mientras trepaba a una moto, en mi primer curso de conducción extraoficial -con tan solo 8 años, un amigo me soltó al oído:

“Han matado a Kennedy”.

“¿Al de Norteamérica?” —pregunté

Mi amigo balbuceo un si. Una congoja me sobrevino. A mi edad aquello no podía ocurrir. El paso del tiempo fue situando mi atrevimiento infantil con la historia, en la constatación de un pasado profundo que se derritió, aquella tarde, por un balazo –o varios- y sumió a Occidente en el espíritu de la maldad (1). Hasta ese momento creíamos, que los presidentes con corbata, avión y niños pequeños estaban para hacer el bien. Pero vimos como abruptamente, la sonrisa mentolada y cándida del clan se fue aguando, inclusive con los proyectos de la gran sociedad de Johnson (2). Luego, Vietnam mino una generación de barro, droga y estulticia. La metralla de los amarillos fue justa. Su orgullo y consistencia devanaría la conciencia de mis años mozos. ¿Cómo era posible que tuvieran razón? O, ¿cómo era posible que aquella culpa congénita, estuviera en la gran maquinaria demócrata, del cual esa sonrisa muerta bajo las balas, era causa, sueño y punto final?

La bebida dejaría de fabricarse a finales del 70. Ese sabor chispeante, ingenuo y atrevido asaltaría, cual gota tórrida mis sueños futuros. Nada seria igual en la gran democracia del Norte, pero tampoco en la oscura y nueva sociedad vietnamita, preñada de desatinos, aduladores y falta de libertad.

Notas:

*Crush, el viaje del Che por América: http://retratodelinfierno.typepad.com/retratodelinfierno/2005/12/crush_a_propsit.html

(1)Pagina sobre el asesinato de Kennedy http://www.terra.es/personal/amestu/home.htm

(2)”El propósito de proteger la vida de nuestra nación y de preservar la libertad de nuestros ciudadanos es perseguir la felicidad de nuestra gente. Nuestro éxito en esa búsqueda es la prueba de nuestro éxito como nación.

Por un siglo trabajamos para colocar y para someter un continente. Para la mitad del siglo invitamos la invención ilimitada y la industria para crear una orden de la abundancia para toda nuestra gente.
El desafío del medio siglo próximo es si tenemos la sabiduría a utilizar que abundancia para enriquecer y para elevar nuestra vida nacional, y para avanzar la calidad de nuestra civilización americana.
Tu imaginación, tu iniciativa, y tu indignación se determinarán si construimos a una sociedad donde está el criado el progreso de nuestras necesidades, o a sociedad donde los viejos valores y las nuevas visiones se entierran bajo crecimiento desenfrenado.” Discurso del 22 de mayo de 1964 de Lyndon Jonson http://www.famousquotes.me.uk/speeches/Lyndon_B_Johnson/1.htm

 

 

 

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