by j re crivello

Mal comienzo para el regreso de vacaciones ¡crack! A los padres los tenemos de varios estilos, ellos estaban hasta hace poco en el trabajo y en la figura que sujeta nuestras opciones cuando tenemos que hablar de decisiones. Pero el mundo se ha vuelto femenino y millones de hogares solo tienen un miembro que hace de madre/padre. La soledad del niño se ha reducido a gestionar su vida con respuestas agrias, algunas cariñosas y una gran fanfarria: ¡Tú mismo!

Tal vez cuando mi padre desapareció con un divorcio de escándalo, en aquella época no era normal. Un tipo que era inconstante, dicharachero y simpático y una gran capacidad para auto fundarse traicionando a todo aquel que vivía a su alrededor. Solo se salvaba su hermana.

En esta rápida visita a los padres, les imagino, que somos hombres metidos en una prisa por aparecer maternales, pero no lo somos. O cumplir con nuestros hijos desde una figura elegida: o haces de amigo, o les llevas al futbol o su deporte preferido, o eres menos canalla que tus padres.

En mi caso, mis hijos hablaran. Pero tal vez el cumulo de emociones y recuerdos que atesora su padre a veces no les trasciende más que en contadas reuniones familiares en que me voy del pico. Y aparecen los años en que divagué por más de 30 países… perdido. Uno se pregunta si sus experiencias pueden servir a sus hijos, tal vez la sea respuesta negativa. Pero cuando regresamos a esa figura proteica, todos nos preguntamos que hay en su interior. Y es en ese momento cuando nosotros los masculinos tal vez deberíamos haber equilibrado en nuestra relación, el cariño, los valores y nuestra auto exigencia. De esta última, el solicitar de ellos resultados a veces inasumibles para nosotros y que les trasladamos, tal vez deberíamos no abusar y reemplazarlas por estímulos del tipo: hazlo, será interesante. Y no esperar nada más que ver como tu hijo o hija arremete con mejor o peor acierto con su vida.

¡Eso es todo, amigos!

That’s all folks!

 

Nota, los Genes de Mingo es un poemario con el nombre de mi padre:

El territorio de la falsedad es dulce y oscuro

Cual empresa, la hormiga,

al atravesar sin suéter ni linterna

el territorio de la razón.

 

 

 

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