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“El día después de los idus de marzo, se comunicó la noticia a la ciudad: el emperador había muerto. Nervio Macron había enviado la carta oficial al Senado. Por mi parte, yo escribí a Cayo para saber lo que había ocurrido realmente. Me respondió con unas breves líneas en las que pedía que no me inquietara, que todo iba bien y que estaba preparándose para regresar a la ciudad. Pág. 137, Pierre Grimal, memorias de Agripina

Llevamos tiempo que una de las antiguas ciudadelas de la fe que forman el Reino de España se debate entre un gobierno para una parte de sus ciudadanos o hacerlo para todos. Los ciudadanos que persiguen ese imposible de la Uniteralidad insisten que la razón y la historia les acompañan, la otra mitad mira desconsolada, hace acopio de víveres y camina sedienta de venganza y cada vez se hunde más en la preparación de su propio Idus de Marzo. En este mismo tiempo en la otra ciudadela del reino, Madrid se abre un debate ético entre la honestidad y la igualdad con respecto a la utilización de la formación como base de una sociedad construida para el bien común.

Ambos debates conducen a un cambio. Ambos nos muestran que las sociedades escindidas traen pobreza y ofuscación, por no citar odio. En este amargo espectáculo de gladiadores rodeados de ideologías del siglo XIX cuesta entender que ya vivimos en la aldea digital. Un espacio compuesto de humanos, la I. Artificial y robots que por ahora imitan. Un espacio definido por el descenso a los infiernos de los Estados Nacionales y el ascenso de las ciudades en red. Un espacio donde solo la Ley será capaz de defendernos ante las próximas luchas tribales. Siria es un ejemplo, de luchas tribales y bombas llegadas de más allá de los 2000 Km.

¿Nos interesa crear nuevos estados? Me temo que el Uniteralismo fracasará. Y si triunfa la sangre llenará los mercados y las heces aparecerán por las calles.

Solo la honestidad, en una de las ciudades les liberará de antiguos males, solo el pacto y la confianza mutua multilateral les liberará de antiguos fracasos, que se repiten cada tantos años a esa Elite trasnochada de la otra ciudadela.

El mundo que viene es tan diferente y la generación que se aupa-rá al poder (la de 30 años), la que Ud. y yo hemos reflexionado poco, la de los Millennial lo es aún más. Vemos ante nosotros viejas batallas de hace dos siglos, y no comprendemos que ahora los recursos y el talento guían las próximas décadas.

“Me respondió […] que todo iba bien y que estaba preparándose para regresar a la ciudad” (Idus de marzo)

Nota:

La palabra ‘Millennial’ es un anglicismo con el cual se hace referencia a las personas nacidas entre los años 1980 y 2000, también denominados la generación ‘Y’, por su alto interés en la tecnología.

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