Death ofEternity-1
Libro disponible en junio para que Ud. pueda ponerlo para sujetar el vaso con su dentadura postiza por las noches -j re

A la suegra de V. V Virchenko -muchos años antes de instalarse en Barcelona, su marido le obligo a realizar un curso en la Nomenklatura local. Al evento lo organizaba el Partido Comunista controlado por la mafia del Este de Siberia, el primer día y sucesivos, le llevaron a una encantadora salita con las fotos de Marx, Lenin y Stalin. Serian unas veinte personas, la mayoría trabajadores distinguidos de las fábricas de la comarca, al que luego regalaban vales para el supermercado de los funcionarios. A ella, además le entregaron un vale para asistir una semana a un balneario de Crimea. El curso lo daba un profesor llegado de Moscú del Instituto para combatir los desvíos de la Literatura y el Arte ruso. María pudo escuchar infinidad de historias que le parecían aburridas pero al final obtuvo una conclusión: “la base económica determina la superestructura de una sociedad. Y su ideología es quien manda en su época” –y repetiría aquello a quien quisiera oírle. Ante lo cual, al ver el territorio dominado por el contrabando, María concluyo que la forma de pensar de su gente era de una ciudad sin ley. Pero ¿Cómo le diría a su amado marido que debían marcharse?

Grigori era un destacado comerciante de la zona, tenía buena relaciones con la mafia local, y sabia pagar puntualmente su protección, pero su posición era cada vez más difícil. El fin de la utopía socialista le había llevado a demasiados cambios y por ello acepto que la ley –aunque  aún pervivían las leyes socialistascomenzó a considerar que seguir sin ellas era demasiado peligroso. Antes –en la época de la URSS, el jefe del partido informaba lo que quería Moscú y todos se alegraban de la Patria Socialista, pero ahora la fuerza del coloso Chino hacia que la ruta de los contrabandistas creciera y con ello los pleitos se resolvieran en el rigor del asesinato. Su mujer, su adorada María le había hablado por primera vez de España hacia tres años y en su despacho tenía una fotografía de Barcelona. Desde que decidieran marchar, les había sido imposible vender sus propiedades y esa noche por fin tendría la entrevista con I. Sajastan, un repudiado cabeza negra de la mafia que suponía seria sensible a un acuerdo de gestión de sus intereses. “¡Era imposible vender!” –pensaba Grigori. La Nomenklatura se apoderaba de todo, pero mantenía aun en esta zona la ficción de que la propiedad no debía ser traspasada de uno a otro, solo aceptaban un alquiler, con ello las grandes fortunas del contrabando encontraban propiedades a precios ridículos. La reunión era a las siete, por ello abandono su reflexión y se vistió para ver a Sajastan. Llego al Ayuntamiento cerca de la hora convenida, el frio siberiano marcaba veinte bajo cero. Le hicieron pasar a un salón donde los tres retratos de Marx, Lenin, Stalin le miraban como focas de un circo de aquellos que actúan en las zonas cálidas de Rusia. Solo una mesa y dos sillas. En aquella inmensidad, de salón estilo estalinista, se veía ¡tan pequeño! Se abrió la puerta y un hombre con cara de oso pudo saludarle desde el fondo –a casi ¡veinte metros suyo! Se dirigió hasta la mesa y le indico se aproximara. Como se hacía en estas tierras, se dieron un abrazo y tres besos que rubricaron el comienzo de la negociación. Al sentarse, en Sajastan pudo observar sus ojos quebrados de vodka y aquel dijo:

—Grigori Stepanov tengo en mis manos el informe del profesor venido de Moscú sobre su mujer. María Ristock ha obtenido un diez de promedio y ha participado con un trabajo sobre  la base económica  y como su influencia actúa en nuestra sociedad; y  le extendió un pergamino. Y por ello –continuo-, hemos aceptado que Ud. y su mujer se trasladen a Barcelona una temporada para aprender nuevas técnicas. El Partido ha aceptado –continuó Sajastan, ceder a mi nombre la gestión de sus propiedades por la que pagare un alquiler de mutuo acuerdo. Como Ud. sabe no se puede ni vender ni comprar su titularidad, al ser un estado socialista y estar abolida la propiedad privada. En su caso –continuo-, la excepción viene desde hace 50 años cuando su padre participo en la guerra y ayudo a socializar esta región. Si está de acuerdo, le ruego firme aquí. Grigori con una letra ordenada y firme dio tres trazos redondos y puso un punto debajo de la V de Stepanov; luego I. Sajastan le dio una copia del original con un sello inmenso que ponía PCUS; lo siguiente fue con sus manos huesudas y recias, abrir el cajón y sacar una botella de vodka y dos vasos. Se lo bebieron y Sajastan pregunto:

— ¿Piensa regresar de Barcelona? Grigori midió su respuesta y dijo: “todos los veranos, el médico me ha recomendado pasar los inviernos allí que son más suaves”

—El lunes haremos el traspaso, le visitara un señor, de nombre Mijostan que se ocupara de todo –dijo Sajastan. Grigori le dio el abrazo y los tres besos de rigor. Al salir por un largo pasillo que le llevaba a la puerta del Ayuntamiento, seis ojos le escrutaban desde un lateral. Las imágenes de Marx, Lenin y Stalin se despedían, pudo avanzar hasta entrar en aquella noche gélida que bañaba la calle de nieve y viento. Y luego su corazón se disparó.

Nota

Grigori Stepanov firmaba con un punto debajo de la V cuando sus documentos eran forzados por la mafia local. Su amada María Ristock se marchó a Barcelona dos días después de que le alquilaran sus propiedades y enterrara a su marido. Al dejar su tierra dijo: До свидания!*

*¡Hasta luego!

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