2018 portada

“Los fines de estos grupos son inconciliables: Los Altos quieren quedarse donde están. Los Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los Altos. La finalidad de los Bajos, cuando la tienen —porque su principal característica es hallarse aplastados por las exigencias de la vida cotidiana—, consiste en abolir todas las distinciones y crear una sociedad en que todos los hombres sean iguales”. Pág. 2013, 1984. George Orwell

Ayer me recogió una nave. Tengo billete a la Luna. Allí las tribus están legalizadas. Todos son héroes. Están colonizando el asalto a las lunas de Venus. ¡Tan lejos han quedado aquellos de la bandera del 2017! Ya sentado en la máquina que me llevaba a la Luna comencé a recordar una historia de comienzos del año 2028, aún no había salido la pastilla de nombre #locioncuralotodo. Recuerdo que fue un flash, la compré y al beberla recuperé casi veinte años de juventud, en los laterales ponía que podía causar problemas, pero ni me afectó. No parezco con mis 80 más que un tipo de 55. Me marcho hacia una esfera de la Luna donde se pueden comprar billetes para las lunas de Venus, llegaré allí dentro de tres años. Llevo una mochila con una ropa de recambio y el libro 1984. Antes de salir me ha puesto en el lateral de mi antebrazo una finísima pegatina de plástico, es mi modem particular, con ello me conecto y hace de memoria ampliada de mi cerebro, solo tengo que recordar ponerla unos minutos en una fuente de alimentación.

Alguno se preguntará porque me marcho a una tribu. Desde que los Estados han reventado y unos pocos de ellos son maquinarias de poder, algunas tribus que aun creemos en la democracia estamos emigrando hacia este lado del mundo. Solo te garantizan esta fabulosa pastilla contra la vejez y espacios donde todo está sin leyes. Bueno, dominan las leyes de la tribu de los Bajos.

Mi Arcadia me espera.

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