2018 portada

Este artículo aparece en mi libro próximo a editar en junio: 2018 Memory e identidad -j re

“Las civilizaciones que nos superan en ciencia y tecnología en miles de millones de años es casi seguro que no podamos comprenderlas ni siquiera se podrán distinguir de lo que hoy nos parece magia. Es posible también que estemos tan atrasados y seamos tan poco interesantes {…] que no valgamos la pena de ningún contacto”. Pág. 235, La conexión cósmica, Carl Sagan

En las migraciones que asistimos y asistiremos en los mundos de plasma de nuestras televisiones aún no hemos presenciado el contacto con aquella magia que nos delata Sagan en su libro de 1973, será algo así como dos vibraciones que intercambiarán mundos, valores, descubrimiento y hasta agresividad. Desde ese tardío 1973 el cine ya lo imaginado tantísimas veces este encuentro y en nuestra historia lo más parecido es la visita de los primeros exploradores a América. Allí chocaron dos mundos, dos lenguajes, dos maneras de sobrevivir y tecnologías dispares. Uno de ellos, el americano tenía en su interior una semilla: consideraban en su religión que alguien desde el Mas Allá les había visitado y regresaría.

El próxima contacto será entre Ellos y nosotros ya convencidos que no nos creó más que nuestro propio desarrollo animal a partir del mono. Nuestras habilidades tanto sociales como tecnológicas han nacido de la crisis del modelo de Dios y su tótem y la libertad de pensar. No existe vuelta atrás o si así fuera, regresar a la creencia religiosa nos colocaría en una civilización como la re-encontrada por los descubridores de América: individuos dominados por la magia y sus sueños.

Se han derruido los castillos de la fe y los mundos que visitaremos estarán impregnados: o de civilizaciones inferiores poseídas por la magia y el espíritu de la guerra o algunas más allá de nuestra razón pero cercanas a nuestra juventud, sometida en la actualidad a la transición de lo humano a lo robot-humano.

Dirá al respecto Sagan: “La escala del tiempo de civilizaciones interestelares y la comunicación con ellas proporcionan un sentido de continuidad histórica, vital para la continuación de nuestra civilización”.

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