Comienzo una nueva serie amigos, espero les ayude a despejar vuestras vidas. –j re crivello

“Martine de treinta años, madre de dos hijos, dijo que su único problema era un “horrible” matrimonio de siete años. […] Disfrutaba de su empleo en el consultorio de un dentista.

Sin embargo Hal, su marido, se mostraba constantemente crítico, exigente y negativo. Era ella como un peso muerto, un ancla atada a su cuello; sin embargo, ella insistía en tratar de que el matrimonio funcionara”. Pág. 125, A través del tiempo, Brian Weiz

Está de moda hablar sobre las relaciones personales, sobre aquellas historias que pesan y no fluyen. Al comenzar un año podemos hacer gimnasia u orientar nuestras actividades en otra dirección, pero tal vez no consideremos enfrentarnos a lo que nos atenaza. Hace unos días en una charla de amigos se me ocurrió una pregunta:

¿Por qué los españoles cuando tenemos un problema de corazón o de lesión muscular o de la dentadura y salimos presurosos a pagar el mejor especialista? Y habitualmente con una sola demanda. ¡Cúreme doctor! Pero si debemos pagar, ir, aceptar a la visita a un terapeuta nos parece irrealizable. Esta anécdota lo he vivido sufrientes veces como para dar fuerza a mi reflexión. Y si son hijos con comportamientos subidos de tono, no hay quien nos convenza de su utilidad. No, no soy psicólogo ni trabajo como influencer para este sector. Pero debemos preguntarnos que rodea nuestras vidas que se puede mejorar con el único fin de estar más sanos, más alegres, más libres.

¿Ya está en su cabeza? ¿Ya le ha localizado? Pues intente preguntarse de donde surge.

Dirá Brian Weiss al respecto de esta paciente, que al someterla a una hipnosis de regresión expreso: “Tengo mucho miedo. Está oscuro, muy oscuro. Está pasando algo terrible” “El padre de Rebecca (Martine) era leñador y trabajaba con un hacha. La trataba como una esclava; le daba largas listas de quehaceres domésticos, la criticaba sin cesar, la golpeaba y la encerraba en el temido ropero (a oscuras)”.

Las vidas presentes y las anteriores nos acompañan, en nosotros puede estar el secreto de ser felices.

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