“Quienes hacen grandes contribuciones a la vida son quienes, aún temerosos de la llamada a la puerta, responden a ella” Stephen Covey

Todos esperamos ese momento, a través del trabajo del Taller de Escritura y en mi faceta como empresario o profesor he visto multitud de personas que esperan atenazados por el miedo a dejar que surja su creatividad. Algunos se consuelan con esa frase: no tener las herramientas o el tiempo adecuado. Pero si observamos a los países, sociedades enteras argumentan que es mejor el petróleo o el litio bajo tierra que en manos de multinacionales (es el caso de una charla con argentinos hace unos días) Pues no, ¡no debemos temblar! Aunque tal vez los buenos tutores acompañan en ese viaje, o las buenas elecciones o tan solo como dice Covey, tan solo aceptar que abrir la puerta es un riesgo mayor que mantenerla cerrada ante los miedos que nos atenazan

La creatividad, el talento debe fluir apoyándose tal vez en otros, pero ese primer paso es solitario, individual o grupal si es un emprendedor o una sociedad entera. Aquellos que protestan, insinúan, critican o se manifiestan son parte del problema, pero la verdadera respuesta es unirse para permitir que el talento encuentre la competencia de otros, o la ausencia del compromiso que también encontramos.

Muchas veces como emprendedor doy fe de los que abandonan pues nada les garantiza su parcela de rendimiento a corto plazo. Solo los que continúan y ponen a prueba su talento recuperan un rendimiento que primero es espiritual, luego tal vez monetario.

Luego, tal vez

“En el hormiguero Pablo Motos en la entrevista a Ana Pastor le interrogaba sobre su faceta de empresaria. Ante ello, ella respondía que se sentía orgullosa de sus 59 colaboradores. Moto le espetaba: “Pero el dinero. Yo trabajo por dinero”

A veces el talento ve que alguien desea: money para más money. A otros les satisface el crecimiento del talento de los demás. Cada uno decide…

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