“La gente depende mucho de la idea de que el gobierno produce un orden social, cuando el orden social está alrededor nuestro, sin que el ejecutivo intervenga. Peter Lesson

En el conflicto entre taxistas y VTC, cualquier empresario se desmayaría de risa al considerar que su empresa debe dar el servicio una hora después de contratado.

En una entrevista publicada en el periódico El Mundo (1) del año 2010 pero plenamente vigente en sus consideraciones centrales Peter Leeson, argumenta su teoría referente a la organización criminal, la esfera privada y el comportamiento de los agentes económicos a-legales. Ante una de las primeras cuestiones, analiza en que reside la capacidad de las redes mafiosas en ser buenas gestoras. Ante ello, Leeson responde:

“Las que duran –como los piratas, la mafia siciliana, o ciertos grupos de narcotraficantes, están muy bien gestionadas. Pero cada una tiene un modelo de gestión diferente. Los piratas, por ejemplo, son muy igualitarios y democráticos. La mafia siciliana, por el contrario es muy jerárquica. Pero el resultado de esas diferentes formas de organización es el mismo: lograr un beneficio y batir a la competencia”.

De lo que podemos inferir que las redes a-legales o las nuevas legales ( las que han llegado al mercado por autorizaciones que rompen el marco de una organización) son tan eficientes en la gestión de la esa nueva realidad, que los gobiernos – que las opiniones públicas prefieren mantenerlas dentro de ciertos límites, para que ejecuten con solvencia la gestión de un negocio que desborda sus recursos y objetivos.
El autor continua afirmando que: “la gente depende mucho de la idea de que el gobierno produce un orden social, cuando el orden social está alrededor nuestro, sin que el ejecutivo intervenga. Creo que la mayor parte de la cooperación que se da en la sociedad no tiene nada que ver con el gobierno”.
Esta constatación es innegable, el orden social se estructura alrededor del mercado y los intercambios. Y el mercado, es un intercambio de desigualdades subjetivas, en la cual los individuos objetivan sus esfuerzos al darle un valor.
La tradición desde la Revolución francesa y de la práctica política de la izquierda nos ha situado en la esfera del poder, en el Estado. Ello ha implantado una tradición histórica de entender y considerar, que el gobierno puede ser un factor igualador o de gestión más positivo que la práctica privada.

Para Peter Leeson, que reconocerá que su argumento a su vez lo “he tomado de Elinor Ostrom (1), es la idea de que la gente, cuando se enfrenta a situaciones que podrían generar conflicto, encuentran formas privadas –es decir, sin intervención de los gobiernos- para solucionar los problemas. Y eso lo hacen porque tienen incentivos y porque tratan de maximizar los beneficios que obtienen de ellos. […] No importa que el grupo esté interesado en robar o en producir, no importa que esté formado por granjeros o por ladrones, la propensión a cooperar es omnipresente”.
En la mentalidad pirata, cooperación, práctica privada y orden social están unidos y se gestionan sin intervención del Estado.

¿Es Ud. pirata, VTC o taxista? Si ya sé que su corazón socialdemocrata no está de acuerdo…

Notas:

(1)Tradicionalmente los economistas han considerado que la mantención de tales recursos requiere ya sea intervención estatal o el interés privado individual [3] (ver tragedia de los comunes). Ostrom ha estudiado la manera como diversas sociedades han desarrollado formas institucionales al respecto y casos concretos en los cuales las comunidades han instituido prácticas comunales que han permitido la preservación de recursos comunes y evitado el colapso ecológico:
“Elinor Ostrom ha desafiado la concepción tradicional que la propiedad común es mal manejada. Concluye que los resultados son, más a menudo que no, mejores que los predichos por las teorías estándares. Observa que los utilizadores de los recursos frecuentemente desarrollan sofisticados mecanismos de decisión y reforzamiento de reglas para manejar conflictos de interés, y caracteriza las reglas que promueven resultados positivos” La Academia Real Sueca le otorgó el Premio Nobel por “su análisis de la gobernanza (“governance”) económica, especialmente los límites de la empresa”