Fotográfo Robert Doisneau

Premonición es un término que se emplea para nombrar a un augurio, un vaticinio o un pronóstico. Una premonición consiste en anticipar un acontecimiento que aún no se concretó.

Cuando vivimos no siempre conocemos las fuerzas psíquicas que nos rodean. Vivimos a veces en un mundo metálico, de solicitudes líquidas y resultados inciertos. Intento fijar los acontecimientos que labraron mis años de niño. Mi madre solía tener premoniciones. Casi siempre se le aparecían en los sueños. Su técnica poco elaborada convivía con un agudo miedo a la vida y una fe en la ciencia. Lydia Crivello era bioquímica, cuando esta ciencia aun descubría que en las células aparecería un nuevo invento: la clonación, la vida después de la vida, los órganos re manipulados, etc. Lydia Crivello no intuía esto, pero si mantenía abierta la ventana de las premoniciones. Cuando uno es niño, que tu madre o padre hablen de ello con normalidad no deja de ser sorprendente. Le explicaré, uno descubre que existen dos realidades, la diaria, la brutal, la de sobrevivir y aquella que se anticipa al futuro e intenta explicar lo que vendrá.

¿Pero es posible ver el futuro? ¿Y si lo fuera puede ser torturante para quien pregunta?

Para ello tal vez deberíamos partir del filme Premonición que ha puesto de moda hace unos años este aspecto, allí su marketing se pregunta. ¿Cómo atrapas a un asesino que puede ver el futuro? Este punto de partida nos anticipa lo que significa intuir el futuro y para ello regreso a mi madre, para Lydia Crivello esa capacidad le provocaba confusión, en la doble realidad a veces es difícil de convivir, ella a lo sumo lo explicaba e intentaba encajar. Ayer pude ver nuevamente la película en cuestión, no hablaré del film, solo que un mensaje en el WhatsApp de un miembro de la familia me incluyo en la invitación para decir:

“Esta en Neflix” y aquí me pregunto: Cuándo Ud. descubre que hay otro miembro de su familia que puede tener poderes pero no lo sabe, ¿qué hace?

Buena pregunta, diremos que en mi caso descubrí que podía leer el futuro de una manera tardía y sin estar previsto. No tengo premoniciones, utilizo unas letras mágicas, pero en mi familia si hay otro miembro que practicaba esta suerte pero aplicado a sanar, de Domenica hablaré mañana. Y tal vez de mí el miércoles.

¿Tiene Ud. algún familiar que lo practique sin caer en el oscurantismo de adivinar, o sea sin ser un mago falso? Cuéntemelo si le apetece.

Saludos y buen lunes

Mañana diremos de Domenica…

Volví a sentir el sabor del fruto del castaño natal, árbol de luz, alimento de la abuela allá en Italia, y sus raíces se unieron a las mías, enredándose mágicamente en una inmensa maraña de recuerdos”. (1) La llegada de los italianos. Oliva. Editorial Brujas. No está en internet